lunes, 20 de septiembre de 2010

Los sindicatos y la reforma laboral







Siguiendo el ejemplo de los Estados Unidos de América, en los antiguos y mal llamados países comunistas, una vez derribados los mal llamados regímenes socialistas, se procedió al desmontaje y desprestigio de las fuerzas sindicales cuando no a su prohibición, como elementos peligrosos que podían hacer volver a aquellas sociedades al pasado de las dictaduras piramidales, mal llamadas, repito socialistas.
En el modelo neoliberal, la masa trabajadora debe estar a disposición de la clase empresarial y gozar de los menos derechos posibles, de ahí el interés de los conservadores españoles, PP, en anular todos los derechos que aún les quedan a los trabajadores en este nuestro país y de ahí también la motivación que propicia el que algún sindicato español diga que en realidad esta huelga es contra el PP y sus pretensiones, ya que todos sabemos que el gobierno ZP está haciendo de mero títere de lo que representa en Europa el Partido Popular.
Espero que esto de por contestada la pregunta que forma por ahí un forerillo de poca monta y menos intelecto que no se explica el por qué en la convocatoria de huelga se menciona al PP cuando este no gobierna.
En esos países se procedió a desmontar y a prohibir todos los movimientos sindicales que en realidad estaban a favor del obrero con el pretexto de que eran servidores del comunismo y solo se les ha permitido subsistir a los sindicatos que han aceptado la complicidad con los nuevos poderes establecidos y el capitalismo penetrante para la explotación degradación de la clase trabajadora.
El proceso siempre es el mismo: desmontar todo aquello que signifique una defensa real de la clase trabajadora bien sea por la prohibición directa o por el descrédito y la difamación social sirviéndose de los medios oficiosos controlados por el poder dominante.
La social democracia tipo PSOE, hace este proceso conservando la apariencia y dejando algunos derechos sobre el papel a los trabajadores que luego en la práctica se traducen en nada porque la realidad es que la clase trabajadora está totalmente indefensa en el marco legal creado por los falsos partidos socialistas, que son fieles servidores de los macro intereses multinacionales que les financian y sostienen en las democracias burguesas y capitalistas.
Los partidos neoliberales quieren y neoconservadores, hacen lo mismo pero abiertamente y sin ningún tipo de complejo a la hora de crear y aplicar leyes tendentes a la anulación total de los derechos de la clase trabajadora. Es cuando gobiernan estos partidos que los sindicatos oficiales hacen el paripé de que protestan y movilizan, aunque a veces, como en el caso de los gobiernos Aznar en España, ni eso. Se limitan a cobrar sus altos sueldos, a poner el cazo ante las cuantiosas subvenciones que generosamente les caen de parte de los gobiernos de turno y a participar como cualquier institución del suculento bocado de la corrupción institucional.
Por ello, tenemos que afirmar que a un sistema político diseñado para explotar a las clases más débiles se les une la colaboración de unos sindicatos en su mayoría tan corruptos o más que los propios políticos y que, si sirven de algo, es para crear una falsa ilusión de que los trabajadores no están indefensos.
Dicho esto, hay que analizar la actual situación política de España y del Continente Europeo con sumo cuidado y máxima cautela, porque estamos empezando a ver como la clase empresarial está dando un paso más para acabar con la única defensa que tienen los trabajadores en la actualidad que no es otra cosa que esos sindicatos corruptos de los que antes hemos hablado. 
Poca cosa, pero hasta eso les molesta porque el siguiente paso que quiere dar la patronal y los neoconservadores y neoliberales es instaurar un sistema libre de contratación y despido, un mercado laboral libre al estilo de los Estados Unidos, que equivale a decir que será un mercado en el que la clase empresarial establecerá las reglas y los trabajadores no tendrán más opción que acatarla porque de no ser así, con decir "estás despedido" se irán a la calle y sin derecho a indemnización por despido ni prestación por desempleo.
Este es el marco laboral que se pretende crear y para ello esta reforma laboral que han aprobado los socio-liberales no es más que el primer paso, después vendrán otros que serán más crueles contra los trabajadores en un casi seguro gobierno del Partido Popular que ganará las próximas elecciones.
Si paramos ese primer paso, con un paro masivo el próximo día 29, el segundo y el tercer paso será mucho más complicado y difícil para el partido que gobierne y ese es el motivo principal por el que el día 29 debemos apoyar la huelga aunque los sindicatos corruptos y oficiales vendidos al gobierno de turno, nos den verdaderas nauseas. Porque lo que se juega, aparte de futuro de esos sindicatos es nuestro propio futuro y el de todos los trabajadores de las futuras generaciones que nos culparán de no haber hecho nada cuando se pusieron los cimientos de un sistema laboral tan cruel como injusto.

ESOS SON ALGUNOS DE LOS MOTIVOS POR LOS QUE DEBEMOS APOYAR LA HUELGA DEL DÍA 29 DE SEPTIEMBRE.

Se avecinan tiempos convulsos para Europa, idealismos similares al fascismo y nacional socialismo del siglo pasado están empezando a tomar cada vez más fuerza, la tasa media de paro juvenil y el consiguiente empobrecimiento de la juventud es del 20% mientras que en España esa tasa se eleva al 41,5%. Este dato, tremendo, refleja por sí solo la gravedad de la situación por la que pasamos, Europa y las autoridades políticas y financieras del continente pretenden incrementar la productividad un 30% y reducir los salarios en un 25% en los próximos años porque es la única forma que ven de hacer que el actual sistema económico y político sea competitivo y viable, pero tan drástica acción traerá como consecuencia una notable merma en la calidad de vida y las prestaciones sociales de las clases más bajas, mientras que los privilegiados de las clases altas incrementarán su nivel de vida y de riqueza.

Ante este atropello, lo que tenemos que decir a nuestros mandatarios, alto y claro es que el sistema ya no es válido y que tenemos que derribarlo para construirlo de nuevo, con arreglo a las necesidades de los pueblos de Europa y no de los lobbys empresariales y financieros.



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