miércoles, 14 de diciembre de 2011

La democracia y la justicia de Occidente





La situación internacional es tan delicada como la nacional pero con connotaciones más graves y peligrosas que pueden desencadenar una catástrofe generalizada.
Ni los Estados Unidos ni Israel ni Occidente han renunciado a sus planes sobre Oriente Medio a pesar de la oposición rusa y china en la ONU para imponer nuevas sanciones a Siria. Hay demasiadas implicaciones en la palestra; demasiados intereses en juego como para renunciar a la primera y el juego sigue adelante en una macabra partida en la que cada jugador guarda sus cartas cautelosamente.





En esta partida, los pueblos son algo, meramente, secundario y accesorio; lo importante, como siempre, es el control estratégico y la supremacía de los macrointereses vinculados a los actores en liza. En esta partida y en el Medio Oriente se persigue una pacificación de la zona para asegurar la permanencia de Israel a costa de los pueblos colindantes y el masacrado pueblo palestino.
Para eso murieron cientos de miles de iraquíes y casi cien mil libios y nada importan los miles de masacrados palestinos o  que puedan morir millones de sirios e iraníes, la rueda gira en busca del control de un mundo por parte de otro mundo y de que el brazo de La Bestia en la zona tenga la seguridad necesaria para actuar con toda impunidad y masacrar a quienes haga falta para mantener intactos los negocios e intereses de una sociedad deshumanizada de la que ese brazo judaico forma parte en y es cabeza pensante, pues el capital hebreo circula por todas las venas de las corporaciones del mundo alimentando su funcionamiento desde los corazones financieros de Londres o New York. Por ello la sangre roja de inocentes vertida sobre la tierra se  convierte en los cimientos sobre los que la sangre del sistema, la de las macrocifras y capitales, construye su mundo de iniquidades y vehemencias.
Por eso se inventa una serpiente llamada terrorismo que golpea a los pueblos para cambiar opiniones y modificar estados mentales y de ánimo en pro de aquellos intereses que perseguimos. Todo ambiguo; multifacético, creado para la confusión de las mentes torpes o necesitadas del pienso físico o mental de múltiples y complejas ponzoñas fóbicas.
Serpiente a la que se persigue  se dice perseguir cuando se nos hace creer que actúa contra nosotros pero que se alimenta cuando es necesario desestabilizar regímenes como el libio o el sirio.
Por eso, miles de terroristas financiados por Turquía y Occidente actuaron en Libia y ahora actúan en Siria para crear el clima apropiado para una intervención militar destinada a provocar una guerra en la que se acabaría con Siria e Irán que hoy por hoy son la mayor amenaza contra ese estado que se llama Israel y que ha sido asentado sobre la tierra que pertenecía a sus habitantes a los que les ha sido arrebatada de la forma más injusta que conocieron los tiempos.
El juego de poder sigue girando con su rueda de triturar seres humanos y pueblos, la sangre roja no importa; importa el oro negro y la “paz” y la seguridad de los que siembran muerte a cambio de un beneficio líquido obtenido sobre los cadáveres de los justos.
Las democracias lo son cuando satisfacen sus intereses, nunca cuando verdaderamente otorgan el poder al pueblo. Por eso, cuando un presidente como el ruso o el iraní es elegido por el pueblo, al ser contrario a nuestros intereses, se prepara una disidencia y se infla el globo del fraude electoral. Poco importa la veracidad, importa la mezquindad de nuestros intereses. La mezquindad que dice que hay que destruir al régimen sirio de asambleas socialistas y al democrático iraní, sencillamente porque los electores no han votado a quienes queríamos o sencillamente porque son hostiles al saqueo al que sometemos al mundo. La mezquindad que ha destruido por completo el país más próspero y moderno de África, dejando a su pueblo en la más absoluta indigencia para derrocar a un dictador e instaurar una autarquía servil y amable con nuestros objetivos. Nada importa que en los bancos ya no haya dinero, ni que en los mercados no haya nada qué comprar; ahora son nuestros bancos y nuestros mercados. Que trabajen los libios y los vuelvan a llenar para nosotros. Si alguno muere de hambre; que lo consideren el precio de su liberación.
Es la mezquindad de quienes alimentan y potencian dictaduras como las de los emiratos o la de Arabia Saudí, que ejecuta unas cien personas al año por crímenes tan medievales como la brujería o la apostasía y amenaza a una democracia como Irán con una guerra nuclear si no deja de investigar en el campo de la energía nuclear. Es la infamia pura elevada a la categoría de sistema y forma de actuación preferencial: Asegurarnos el monopolio de las armas, asegurarnos de que nadie puede tener unas armas tan potentes y mortíferas como las nuestras, intimidarlos con ellas y, finalmente, cuando estamos seguros de que no pueden defenderse, les atacamos hasta destruirlos. Esa es la justicia y la equidad que el Occidente capitalista  y “democrático” siembra y propaga por el mundo: La cobardía más infame y vergonzante que conocieron los tiempos.
 Ante tal vileza, la rebelión de los pueblos no es un acto de hidalguía, sino una necesidad imperante.
En esta línea de hipocresía e infamia que se propaga por el mundo tenemos que ver el acoso permanente de los Estados Unidos o de los sectores más reaccionarios y conservadores de su sociedad a las democracias latinoamericanas de Venezuela, Ecuador y Bolivia. Y tenemos que llamarlo infamia e hipocresía porque, como ya hemos dicho, mientras se apoyan dictaduras atroces e integristas medievales como la saudí, se acosa a democracias por la única y sencilla razón de que el poder ha caído en manos de partidos que no son serviles a los intereses de la élite dominante en el Imperio Occidental y sin tener en cuenta para nada que estos hayan accedido al poder por el deseo expreso de sus pueblos mediante sufragio democrático.



Una vez más se evidencia que aquello de la “democracia”, los derechos humanos y la libertad no son más que instrumentos en manos de la oligarquía reinante para someter a los pueblos y llevarlos a un estado de  esclavitud y sumisión total a sus intereses.
Prueba de ello son los intentos del Congreso Norteamericano de impedir a Cuba las exploraciones petrolíferas en aguas de su absoluta soberanía con pretextos tan ridículos y galopantes como que son una amenaza para el ecosistema de la zona. ¿No lo son las explotaciones mexicanas?
Todos los que tenemos un mínimo de consciencia sabemos que el estado de pobreza en el que viven los cubanos no es consecuencia de la “barbarie socialista” como ellos pretenden que pensemos, sino de ese bloqueo que impide a cualquier país amigo de los secuestradores del mundo mantener unas relaciones comerciales normales con la isla. Pero si Cuba se convirtiera en una potencia petrolífera, podría ocurrir que la prosperidad llegase a Cuba a pesar de ese bloqueo y esto, es lo que verdaderamente temen los poderes del Imperio y los disidentes cubanos que, como los libios, pretenden despojar a Cuba de su soberanía para entregarla en manos de la oligarquía imperial a cambio de beneficios y privilegios, como ya hacían sus antepasados antes de la revolución de Castro.



Como final de esta entrada, simplemente mencionemos que ese mismo estado que se desvive para impedir que Palestina sea un estado independiente y que hizo lo indecible para que la flotilla de la libertad no zarpara de los puertos griegos, ha prestado todo el apoyo necesario para que una flotilla similar parta de las costas de Florida y se dirija a los puertos de Cuba.
Esa es la iniquidad o sentido de la justicia que tienen los que se autodenominan guardianes de la libertad, de los derechos humanos y de la democracia y que yo llamo simplemente, secuestradores del mundo. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.


2 comentarios:

  1. Bueno, del estado geopolítico general, realmente se podrían escribir muchísimas páginas de opinión con variadas particularidades. Pero ya de forma más centrada en la situación en Oriente próximo y la zona conocida como 'magreb' suscribo en gran medida tu opinión, si bien por ejemplo discrepo de un par de puntos concretos... sin ánimo de ejercer de abogado del diablo.

    En primer lugar no creo que los movimientos liberatorios consumados en Libia y en estado de gestación en Siria, hayan sido orquestados por potencias occidentales (según me ha parecido entender que exponías), si bien es más que evidente que por ejemplo en el caso libio hayan sido dichas potencias las tuteladoras de los sucesos finalmente acaecidos. En mi opinión EEUU&Co estaban más complacidos con el status quo anterior. Ello no quita, claro, que si ha de estallar una revolución, no hayan intentado encauzarla hacia sus propios intereses. Como bien indicas, tal vez Siria sea el siguiente de la lista. A pesar de todo, la guerra civil libia terminará siendo, a largo plazo, beneficiosa para su pueblo.

    Por otro lado encuentro tremendamente dramático el enfrentamiento entre el estado israelí y la población palestina que tiene sometida. No hay que olvidar que se trata de una situación cuasi-bélica en la que finalmente los mayores perjudicados son las dos poblaciones (la palestina y la israelí).
    Desde luego el comportamiento del estado de Israel es muy criticable, pero hay que lograr ver la situación de odio mutuo que allí viven para, tal vez, poder entender aunque sea un poco la motivación de sus actos (más allá de los intereses de los USA en el territorio). A título personal recomiendo encarecidamente ver el documental "Promises"

    Saludos, siento el tocho xD

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  2. Nycron

    Aunque hay varios puntos en los que no estoy de acuerdo, tu opinión me parece expresada con respeto e intentaré contestarte más detenidamente en otro momento.
    Ahora ando escaso de tiempo y solo te diré que perdones por los inconvenientes de la moderación de mensajes y darte la bienvenida a este blog
    Saludos

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