viernes, 27 de enero de 2012

Spanair, Camps y la cena de los perillanes


Dicen que “las bicicletas son para el verano”, como decía el gran Fernando Fernán Gómez. O no. Porque al paso que vamos, dentro de poco iremos en bicicleta o a pie, gracias a nuestros eminentes dirigentes.
Mucho me temo que, como el Luisito de la citada obra, muchos tendremos que esperar más de lo que pensábamos para comprar a nuestros hijos esa bicicleta simbólica que bien puede ser un  utilitario o la  scooter que nos piden insistentemente y que tanta ilusión les hace. ¿Cómo explicarle que el motivo por el que él no puede disponer de medio de transporte es porque el Señor Camps y similares se ha ngastado miles de millones en un circuito de Formula1 y otras competiciones y antojos semejantes? Creo que no lo entendería, así que mejor no decírselo porque, con el temperamento que los jóvenes de nuestros días se gastan, igual van y le meten o lo intentan y ya el planidero se sabe hacer muy bien  la víctima  mucho más de lo razonable y no necesita que le aportemos motivaciones extra.

Porque el Señor Camps y sus lagrimitas han sido absueltos de la acusación de cohecho impropio. De acuerdo. Nada que decir. Don Paquito de los Campos y Farmacias es oficialmente inocente de dicha acusación y Buenaventura Durruti me libre de decir lo contrario. Faltaría más. Pero de lo que nadie me va a privar es de decir lo que pienso y eso es, que el Señor Camps estaba y está pringado hasta las cejas y que los trajes y demás regalos no eran más que una insignificancia que quedó suelta y que, por un descuido, asomó a la vista de la opinión publica.
Hay más que indicios de financiación ilegal del PP Valenciano, de concesiones de obras y eventos a las empresas del entramado Gürtel, aún siendo su oferta mucho menos beneficiosas que las de otras empresas, y evasión de capitales. ¿Pretenden que creamos que el presidente de la Generalidad no estaba al corriente de todo eso y que todo era obra de unos entes funestos que se aprovechaban de la inocencia y bondad del generoso y sufrido presidente? ¡Venga ya! Y los regalos, ¿Para qué eran, para llevarlos en peregrinación a Lourdes?
Pero, no se preocupen, señores. Aquí la ley dice que Camps es inocente y yo afirmo que lo es con la misma contundencia que afirmo que dios existe. Lo que pasa es que desde que en mi  infancia tuve a un palomo encerrado tres semanas esperando a ver si preñaba a mi vecina o se convertía en el espíritu santo; pues, la verdad, la verdad, no creo yo mucho en esas cosas, pero el ejemplo es siempre recurrente. Que nadie ponga el grito en el cielo por el palomo, que estuvo bien comido y bebido durante todo su encierro  y cuando comprobé que el invento no funcionaba lo solté para que se buscara pareja y pudiera tener una vida sexual completa. No como los curas, esos "casTos varones"  que prometen abstinencia hasta que  el agua les desborda en cuernos piadosos y pederastias.
Así pues, la sentencia de Camps no debe de causar sorpresa en casi nadie y creo que yo ya he dicho varias veces que me temía lo peor, y es que en cuanto supe que se había designado un tribunal popular de valencianos que son los que le dieron la mayoría absoluta  a pesar de toda la corrupción y despilfarro que hay en el País Valenciá, me las empecé a ver venir. No lo digo yo, los datos están al alcance de quienes quieran consultarlos en las distintas instituciones y medios. Datos de  desempleo, de endeudamientos, y de expectativa de crecimiento y desarrollo.
El tribunal popular ha reflejado el sentir de la población, que pensaba que con Camps tendría más fideos para la fideuá y la mayoría absoluta de Camps en Las Cortes Valencianas se ha reflejado en el voto del tribunal. Fideos no sé si tendrán más, pero lo que sí es seguro es que la mayoría de los valencianos podrá ver las carreras de coches y de motos en el bar. Lo mismo que los andaluces y los canarios, que no tienen circuitos de F1 pero que comparten con los valencianos la picaresca e ineptitud de sus dirigentes.

Los 5,32 millones de desempleados que acumulamos ya en el país no podrán verlas ni desde el bar y el Apóstol Mariano dijo desde Alemania que les va a hacer una mochila austriaca para cando encuentren trabajo pero que de momento no puede renunciar a las políticas de ajuste y que va a intentar ver la posibilidad de tomar alguna medida encaminada a activar la creación de empleo, pero con mucho cuidado y tímidamente, como si no se hubiera dado cuenta que el empleo en España es un enfermo grave que hay que llevar a urgencias y él quisiera tratarlo con pastillas para la tos.
Escuchadas las declaraciones de Rajoy y las de su ahijada Sorayita, uno puede muy bien llegar a la conclusión de que a este gobierno, la situación de esos casi cinco millones y medio de españoles se la suda y de que están solo preocupados en la recuperación del sistema financiero (que veremos si tiene solución o no) y en consolidar un sistema injusto e insostenible que hace aguas por todas partes.
Pero yo no culpo a Rajoy de todos los males del país como ellos hacía hace solo unos meses con ZP, no, le culpo de lo que creo que hace mal que es casi todo. Yo culpo en primer lugar a los españoles que se conforman con esa vida de semiesclavitud que llaman acomodada y que por miedo a perderla no se atreven a dar el paso y votar algo distinto a ese bipartidismo monárquico que está llevando al país de regreso a la prehistoria y lo inyecta directamente en el tercer mundo. A los militantes del Partido Socialista que, como en Valencia, no han sabido crear una oposición seria y contundente y se han conformado con ser representados por tímidos pusilánimes amanerados que han sido toreados por las fieras del PP como los títeres de feria que son. Y culpo a todos los que desde la izquierda nos hemos cegado por el ansia de protagonismo y singularidad y hemos permitido la desunión total de la izquierda a pesar de saber que este sistema decadente y corrupto llamado capitalismo liberal basa su éxito en mantener a la oposición real en estado de división permanente.
Porque desde la izquierda debemos apostar por una transformación social hacia una verdadera democracia y un socialismo real, pero tenemos que ser muy conscientes del hecho incontestable de que si el orden imperante gasta tantos recursos en dispersarnos y dividirnos es porque sabe que si logramos nuestros objetivos los suyos se van a pique y que solo podemos conseguirlo si cedemos todos un poco para lograr una unidad de acción y el apoyo mayoritario de la sociedad.
Solo conseguiremos una alternativa a este estado inicuo basado en la podredumbre política y económica si las fuerzas transformadoras y reformistas del trabajo nos juntamos en un frente único para defender los derechos del pueblo; nuestros derechos.
Ayer ocurrieron dos  hechos que nos demuestran claramente que como a los dirigentes actuales y el capital de usura que nos domina no les importa un comino la clase trabajadora del país y solo actúan para incrementar su beneficio momentáneo o minimizar las pérdidas sin tener en cuenta la situación en la que puedan quedar las familias que de esas empresas dependen o el futuro de la sociedad.
Me refiero al cese de actividad de la compañía Spanair y a la interrupción de subvenciones para la obtención de energías renovables por parte del gobierno.
Sobre la interrupción de subvenciones a las renovables pues debo decir que me parece mal porque si bien era un poso de picaresca y fraude como todo lo que se ha subvencionado en este país, hay que reconocer que entorno a este ramo se había organizado una tecnología española que es puntera en el mundo y que se debía haber optado por un mayor control y por purgar a todos los que se hayan aprovechado de la situación de forma fraudulenta, que al parecer son muchos y no por el corte y la renuncia a avanzar en un campo en el que por primera vez llevamos ventaja. Esta acción del gobierno, evidencia una vez más la tendencia tan arraigada en la derecha española a dejar de fabricar y comprar de fuera con el dinero que no tenemos.

En cuanto a lo de Spanair, pues la cosa es todavía más grave si es que cabe, pues desde que la compañía dejo de ser controlada por sus creadores y, hasta 2009, accionistas mayoritarios, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, ésta se quiso convertir en la bandera voladora de ese nacionalismo catalán, representado en IEASA propietaria de un 85% de las acciones, tan social-liberal como derechista que pretende hacer de  Cataluña un estado superior de objetivos y hombres más ligados a lo divino que a lo humano, de condición inferior, que es lo que parece que el resto de los mortales somos para ellos a juzgar por las declaraciones de desprecio que ese tal Durán y Lérida hiciera un día en plena campaña de las últimas generales.
La Generalitat Catalana con más de 120 millones de euros de aportación a la compañía, pretendió usarla en un proyecto, inspirado en una grandiosidad inexistente, tan visionario como fantástico con el objetivo de hacer de Barcelona un gran centro continental en las comunicaciones aéreas para, de alguna forma, competir con Madrid y con el resto de España a la que ellos siempre alardean de mantener con sus impuestos. Bueno, no es que yo discuta o esté en contra de las aspiraciones del pueblo catalán de construir su futuro, pero ese empeño de ciertos sectores catalanes de rivalizar con los hebreos por adueñarse del don de “pueblo elegido”, me parece ciertamente cómico y excluyente, pero cuando se cierran hospitales y colegios para montar y financiar un proyecto faraónico e insostenible como el de El Prat Spanair pues, tal vez debería irritarme, pero por el contrario, me acaba dando pena tanta miseria mental y aumenta mi convicción de que el tiempo nos acaba poniendo a todos en el lugar que nos corresponde.
La maniobra de la Generalitat y del gran recortador, Artur Mas, es muy aguda pero no sorprende a nadie. El hombre que recorta horas de atención a las ancianas de las residencias públicas, quita enfermeros y ahorra en medicamentos y en la alimentación de los enfermos, ha dejado colgados  y sin cobrar a 2000 empleados directos, casi 3000 indirectos y alrededor de 22.000 viajeros con unos billetes que a buen seguro a cobrado para que ahora el estado central, ese del que no quiere formar parte, se coma el marrón de recolocarlos con cargo a las espaldas de esos contribuyentes a los que sus “nazionalistas” y él dicen mantener con los impuestos de sus ciudadanos de raza superior. Habilidad o estafa, que cada cual juzgue.
De momento el equipo de Mas, hay que saber que la Generalitat mueve desde las sombras los hilos de la gestión de tan exitosa compañía, no ha convocado concurso de acreedores porque de hacerlo supondría que un juzgado se haría cargo de la liquidación de la empresa y de sus activos y Mas no quiere eso, él quiere deshacerse de los empleados de mala manera, sin pagarles o que los pague el  FOGASA  guardarse el importe de los billetes vendidos y mantener la propiedad de la empresa  mientras sale un comprador a ser posible “nazionalista”  y empezar de nuevo desde cero y recuperando la inversión recaudada con la atención robada a enfermos, ancianos y niños.
No creo que nadie compre un proyecto de empresa viable solo en las mentes alucinadas de quienes ven rentabilidad en la grandeza de un estado inexistente. Y, como no va salir ningún comprador, me tengo que preguntar a qué está esperando el poder judicial para intervenir en este asunto que más que a fraude me huele a estafa y en defensa de los derechos de los trabajadores de la empresa e indirectos y de los viajeros estafados. Que se demuestre que existe para algo más que para perseguir a jueces honrados y que castigue a los estafadores con la cárcel si es que se la merecen.



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