lunes, 28 de mayo de 2012

Cuando una idiotez mafiosa dominó la Tierra



Tal vez vosotros, como el policía de la cara de cemento armado que vive en el primero de mi bloque, no entendáis que mis pantalones siguen rotos porque necesito recibir en mis partes íntimas la acción directa de los rayos de energía cósmica.
Tampoco creo que sirva de nada que os explique que tengo testículos solares que no merman la envidia que siente el policía al ver mi coche que él no puede permitirse a pesar de llevar armas y estar siempre dispuesto a morder por el poder. Lo siento por todos pero mi padre es libre y me enseñó a ser libre; es marinero y habla de tú al rey de Marruecos y me enseñó a mirar a la cara a los déspotas inviolables.
Me felicito por ser hijo de un marinero libre al ver a un líder supuestamente revolucionario pedir vida a un hombre que murió hace dos mil años al que han convertido en dios inexistente, precipitando a millones de personas en la hipnosis y el engaño de la religión.
El rey de Marruecos, Marruecos y su sociedad son el ejemplo en el que podemos ver cómo pueden evolucionar los movimientos sociales de colores surgidos durante el último año.
En Marruecos hubo manifestaciones y murió gente para pasar de una monarquía clerical absolutista a una monarquía absoluta clerical en la que el rey es asesorado por un partido islamista en vez de por el nacionalista de toda la vida. Ese es el logro de la “primavera árabe” en Marruecos; ese es el poder del pueblo marroquí, organizarse en partidos para que el que obtenga más representación tenga el privilegio de aconsejar al “descendiente del profeta”. Pero pueden estar contentos porque Marruecos puede ser el único país que no quede destrozado tras pasar por él la famosa “primavera árabe”.
¿Cuántos han muerto en Egipto? Y yo pregunto: ¿Para qué? Porque después de iglesias quemadas y miles de muertos lo único que han conseguido es sustituir a un régimen dictatorial subvencionado por Occidente por otro semejante y con tintes islamistas pero igual de sumiso con los intereses occidentales y sionistas. Eso sí, la estructura del estado ha quedado totalmente rota y la sociedad está hoy más enfrentada que nunca. ¿Todavía hay quienes dudan que aquellos chicos de Facebook fueran amigos del MosadCIA?
En Libia la cosa está más clara porque allí el estado ha sido derruido al igual que el país por los bombardeos de la OTAN y solo queda lo necesario para que las grandes compañías occidentales saquen el petróleo y las riquezas que se puedan encontrar bajo las arenas del desierto libio. El Gobierno Libio actual es un simple escolta de de las caravanas occidentales cuando cruzan el desierto.
Yemen, Siria… ¿Qué tienen? Tienen, lo mismo que Marruecos. No esperéis que se os dé todo hecho y buscad en los rincones oscuros de vuestra mente la respuesta.
Siria tiene gas y otros minerales de los llamados raros muy codiciados para las nuevas tecnologías de comunicación y por eso se están activando las revueltas y los enfrentamientos armados desde fuera. La respuesta violenta y torpe del régimen solo ayuda a acelerar el proceso.
Porque Rusia solo ve su interés estratégico en la zona y tarde o temprano colaborará para cambiar el régimen y que se permita el expolio de las riquezas sirias. Solo es necesario que se le asegure una parte de la tarta que ellos estimen suficiente. Ese será el momento en el que se sustituya el régimen actual por uno títere copiado del de Afganistán que permita la salida de los gasoductos y oleoductos al Mediterráneo a través de su territorio y que deje extraer sus riquezas a precio razonable.
Yemen es un país muy pobre que goza de una privilegiada posición en el enlace entre el  Mar de Arabia y el Mar Rojo. No se puede permitir en la zona un gobierno hostil a los intereses occidentales que pudiera poner en peligro las rutas de navegación por dichos mares. Si no se puede asegurar un gobierno amigo, se potencia la destrucción del estado y en todo caso quedará un país sumido en el caos y la destrucción como libia que nunca sería una amenaza para unos barcos escoltados por fuerzas navales o directamente armados.
¿Por qué entonces se ha destruido el régimen anterior? Nos podíamos preguntar. Pues porque el descontento social y el estallido de la revuelta ya era inevitable dadas las condiciones de vida del pueblo y además, porque ese régimen “amigo” requería el gasto de grandes sumas en sobornos que no habrá que pagar a un estado inexistente como el somalí. Por ejemplo.
Tenemos que saber que ninguno de los poderes mundiales de la actualidad va a llegar en ningún caso a un enfrentamiento directo contra el primer poder que son los Estados Unidos y sus aliados sionistas. En todo caso, Rusia o China, pondrán una serie de trabas encaminadas más que nada a obtener mayores concesiones o beneficios en una negociación que a buen seguro se producirá oficial o extraoficialmente.
En este sentido, me temo que Asad está sentenciado, sea o no sea él el autor de las masacres que se cometen a diario en Siria. Porque occidente necesita establecer el control sobre territorio sirio y sus riquezas y solo es cuestión de que se pague el precio adecuado a los rusos, “aliados” de Asad.
La Rusia de los caudillos, a diferencia de la Roma de César y Pompeyo, si tiene un precio que se puede pagar.
Porque, cómo en aquellos tiempos, esta es la situación que tenemos en el mundo. Salvando las distancias, lo que vemos en la actualidad es una actualización de las repúblicas romana y cartaginesa disputándose el mundo conocido. La diferencia es que en esta ocasión, ambas saben que la guerra llevaría a su destrucción y prefieren evitarla y ponerse de acuerdo para machacar a los más débiles: Los pueblos indefensos.
Pueblos indefensos ante el acoso y el expolio al que son sometidos por una nueva alianza de mafias internacionales que actúan libre e impunemente en todo el planeta robando y estafando a su antojo y sembrando la idiotización en las masas con sus potentes aparatos mediáticos y utilizando a los gobiernos y sus ejércitos como sicarios y escoltas de un nuevo orden de barbarie basado en el dolor de las masas y la hipnosis colectiva.


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