miércoles, 15 de agosto de 2012

Mirabrás


Te preguntas si soy comunista. Pero, yo digo: ¿Qué más da, si soy un rojo marxista, un anarquista o un puto fascista? Lo que importa no es quién soy, sino lo que te digo y la cuestión es si estás dispuesto a dejarte chupar hasta la última gota de tu fluido vital para alimentar a cuatro bandas de vividores.
Aunque manejo perfiles falsos, no importa. Desde el balcón del que te hablo me miran expertos en leer entre líneas y descifrar mensajes en clave. Por eso has de ser más inteligente que ellos a la hora de interpretar lo que lees y, si eres buey, asno o cabestro, te recomiendo que dejes de leer y vuelvas a tu pesebre a rumiar tu, cada vez más escaso, alimento.
Porque, he entendido que si tu has decidido seguir sordo y ciego; por mucho que yo diga lo vas a seguir siendo. ¿Para qué perder tiempo?


Tengo la flecha que ha de llegar al corazón de la serpiente y quiero su muerte. Esto no es una clave, sino una puta realidad; saltar a su yugular y apretar hasta que deje de respirar, como un perro de presa que se relame en la sangre de su oponente. No quiero asustar a la buena gente, lo que pasa es que la vida está llena de crueldad.
No me acobardan las insignificancias de las pegajosas telarañas, pero no soy  antisistema. Sencillamente porque el antisistema es otra pieza del sistema y no quiero ser pieza ni resorte de nada ni de nadie. Tan solo quiero ser un corazón al que no le corten las alas.
Ahogar las penas en ron y mojitos baratos o provocar alegrías artificiales, sintéticas, químicas, físicas o metafísicas, me parece tan incomprensible como la actitud de quien, teniendo baño, le gusta defecar en su propio jardín.
Hay paradigmas que no quiero aplicar y campos en los que no quiero pastar. Pero quiero bañarme de luna, tumbado sobre la arena, con una oreja sobre el ombligo y el aliento de mi perro cerca de mi oreja.
La idea flota en el viento. Solo hay que tener abiertos los sentidos y saber estar en cada plano en un solo momento asonante; cuando despierto, los pétalos de rosa abandonan mis sábanas a contrapunto y queda solo el sabor a sueño oculto escondido en las lagañas. ¡Que viva España!

A veces una gota de agua se pierde en un mar inmenso y otras; todo el mar se condensa en una sola gota. Tú eliges el momento.

¿Qué es lo que suena? Los presidiarios con sus cadenas. 



"¿y a mí qué me importa
que un rey me culpe?
si el pueblo es grande y me abona
y voz del pueblo,
voz del cielo y anda.
Que no hay mas ley
que son las obras.
Que con el mirabrás 
Tirinti, y anda y andá.

Venga usted
a mi puesto, hermosa.
Comprémelo usted, salero.
Castañas de Galeroza.
Yo traigo camuesa y pero.
Y pa las niñas,
Yo traigo naranjas
y son de la China.
Y andá."

Popular, letra clásica del Mirabrás flamenco. La primera estrofa está dedicada al General Torrijos y se cantaba como un homenaje a su persona.









   Al General Torrijos, in memoriam


La señora que asaba las castañas de Galaroza murió el invierno pasado y ya no tengo donde comprar las camuesas. En las tiendas de dietética o naturalistas (otro invento de la modernidad para vaciarte el bolsillo) no saben ni que existen. Pero un anciano que me aprecia me injertó unas varas en un membrillo de mi huerto y este año me han dado sus primeros frutos. 
Gracias a la bondad de este noble y viejo agricultor, podré rememorar aquellos momentos de mi infancia corriendo por el huerto, que vuelven a mi mente solo con tocar la camuesa y oler mi mano.
Aunque este mar de plásticos y materiales contaminantes lo intente inundar todo, siempre queda alguien que te abre una puerta a las sensaciones auténticas.

2 comentarios:

  1. Lo he leido y visto y me ha gustado mucho. No sé que decir que pueda estar a la altura de la poesía de esta entrada. "A veces todo el mar se condensa en una gota" Gracias.

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    1. Una presencia desinteresada y una opinión sincera siempre esán a la altura.
      Gracias por visitarnos y por vernos. Un afectuoso saludo.

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