miércoles, 8 de agosto de 2012

Sánchez Gordillo y el socialismo. Actuar desde abajo hacia arriba



El fin principal del golpe militar que se produjo en 1936, con el apoyo de la Iglesia, la burguesía y el sector monárquico, no fue una intervención militar para restaurar el orden, como se intentó hacer creer, sino un levantamiento destinado a depurar la sociedad del movimiento obrero y a restaurar las jerarquías que tradicionalmente han dominado y dominan en España.

El exterminio que las fuerzas reaccionarias fascistas realizan en todo el territorio nacional, más que contra el movimiento republicano en sí, va dirigido contra la clase obrera y sus dirigentes que son fusilados a miles en todos los pueblos y comarcas del país, durante y después de la guerra.
Franco y sus generales son unos asesinos genocidas pero, más que nada, son el instrumento con el que la Iglesia, la aristocracia española y la burguesía depuran el país mediante el asesinato de todo vestigio de organización obrera.
El cuento de que Franco perseguía a los demócratas porque era un dictador autoritario, se cae por sí solo cuando vemos que las dinastías aristocráticas emparentan con la familia del genocida y se sirven de él hasta el último momento, incluso para restaurar el orden existente antes de la proclamación de la Segunda República Española. Esto nos demuestra de que más que un dictador autoritario era un asesino a sueldo en manos de las élites que mandaban en el país en el reinado de Alfonso XIII (uno de los peores monarcas europeos de la Historia) y que son las mismas que mandan en estos precisos momentos.
Los líderes sindicales y obreros que estaban en España fueron asesinados unos a sangre fría, otros en combate y otros mediante procesos judiciales fraudulentos llamados sumarísimos tras los que fueron fusilados. Pero no pudiendo hacer lo mismo con los combatientes que salieron de España y mantuvieron las organizaciones obreras en el exilio, hicieron un gran esfuerzo por neutralizar dichas organizaciones introduciendo hombres afines, no ya a su ideario fascista, sino al burgués capitalista con el que pretendían consolidar el nuevo orden que perpetuaría en el país las estructuras clásicas de poder español.
Hombres afines al capitalismo y la monarquía, como Santiago Carrillo o Felipe González o Peces Barba,  fueron catapultados con la ayuda del régimen y de los servicios secretos occidentales a las direcciones de los principales partidos llamados opositores.
El régimen que existe en estos momentos en España es pues un calco del que existía durante el reinado de Alfonso XIII con alguna concesión a los sectores asalariados pero con las mismas estructuras de poder y con el papel predominante de la Iglesia católica intentando imponer su absurda moral a la sociedad española en unos tiempos en los que no se sostienen ninguno de sus preceptos.
Respecto a los sindicatos, hay que decir que UGT se neutraliza al mismo tiempo que el PSOE, pero que Comisiones Obreras, sigue manteniendo su carácter obrero hasta la conspiración de Antonio Gutiérrez, que se deshacen de Marcelino Camacho y la vieja guardia y hacen prevalecer las tesis de sometimiento al capital impuestas por el nuevo Secretario General, que acabaría por ser admitido en el PSOE, donde se le garantizó un puesto de diputado como pago a su traición al Movimiento Obrero.
Luego, si cada vez está más claro que el actual régimen es el clásico español, autoritario y medieval de toda la vida y que el franquismo no fue más que su instrumento para reconquistar el poder  así como que los actuales sindicatos han sido ganados para su causa, tenemos que admitir que los sectores más desfavorecidos de la sociedad están sometidos a los que manipularon la Historia y asesinaron a cientos de miles de españoles para no perder su posición de privilegio e indefensos ante ellos como demuestran los hechos que suceden a diario en los últimos meses.
También tendremos que entender que los que están al mando de la nave harán lo que sea menester para conservar sus posiciones como ya lo hicieran en épocas pasadas y que el Partido Socialista no hará nada porque les pertenece al igual que los sindicatos oficiales y mayoritarios.
Ante esta situación, apostar por acciones alocadas y poco reflexionadas como la Insurrección de 1933 no conduce más que a la victoria del enemigo y sucesos de triste recuerdo como el de Casas Viejas, que se salda con una matanza de todos aquellos que proclamaron el comunismo libertario en esta localidad gaditana, aquel  11 de enero de triste recuerdo por la forma en la que concluyó.
La reflexión, desde un punto de vista revolucionario, y el análisis de los datos que nos aporta la Historia, debe ser un instrumento que utilicemos para no repetir errores del pasado.
Queremos la victoria de nuestras ideas y la derrota de las que se basan en la explotación del hombre por el hombre y en el sufrimiento de muchos para financiar la opulencia de unos pocos y esto solo se consigue estando fuertemente organizados para tomar el poder en el momento en el que las masas nos lo otorguen y desde ese momento encarar la trasformación revolucionaria de la sociedad para la construcción de un socialismo obrero, igualitario y democrático.
Lo  principal pues es construir un partido fuerte que sea la vanguardia de la clase trabajadora y que demuestre a la sociedad que está preparado para gestionar el cambio hacia una sociedad mejor.
¿Se consigue esto confiscandoalimentos en los supermercados? Obviamente, no. Pero, sin compartir del todo estos actos, tampoco los condenamos. Tal vez pueda parecer una posición ambigua, pero creo que no es tal en el momento en que se hace contra grandes superficies que prefieren tirar los alimentos a punto de caducar a la basura a darlos a personas necesitadas. Por otro lado, sabemos que el sistema de grandes superficies de distribución ha destruido el entramado pequeño y medio de la industria, del sector alimentario, del comercio, de la agricultura y de la ganadería de todos los países en los que ha sido implantada. Luego podemos decir que junto con el sistema financiero, empresarial y político es el principal culpable de la situación en la que estamos y una de las primeras cosas que se deben suprimir en una sociedad de futuro porque se sirve de sectores básicos de primera necesidad para canalizar el capital que producen los sectores que distribuye hacia una minoría.
Al igual que los bancos o la clase política acomodada, es una industria ajena por completo a las penurias y sufrimientos del pueblo y por eso, veo justificado que Sánchez Gordillo y el SAT hayan sacado el debate a la calle y les felicito por ello.
En cuanto a las consecuencias que tendrá y sus repercusiones futuras, espero equivocarme pero creo que serán más negativas que positivas, no por el error o acierto que pudiera suponer su ejecución, sino por el estado mental de la nomenclatura social en la que nos desenvolvemos, muy dada a aceptar los puntos de vista de los que maltratan a la sociedad mas que los de aquellos que pretenden hacerla despertar.
Aceptamos pues el acto para sacar a debate el hecho de que las grandes superficies son uno de los pilares que ha ahogado la microeconomía española y que un sindicato decida con sus escasos medios, saltar a la primera línea mediática y hacer algo contra la situación de pasividad posibilitada por la connivencia de los sindicatos oficialistas y mayoritarios vendidos al poder que oprime y atosiga al pueblo con ajustes y recortes salvajes e inhumanos o reformas laborales que nos conducen a la edad media.
En fechas próximas sin precisar, se concederá una ayuda o rescate a la banca española y se la liberará de los activos impagados procedentes del sector inmobiliario (que tantos beneficios dio a especuladores que los sacaron de España) con la creación de un “banco malo”. Esta operación, que es la que  el Gobierno se trae entre manos, se completa con un rescate a España como país, cuyo montante está aún por precisar.
Puede que ante esta situación los mercados se relajen y la bolsa empiece a subir y la prima de riesgo baje algunos puntos. No lo creo, pero admitamos que dicha posibilidad existe.
Lo que la gente de a pie tiene que saber es que, aunque la bolsa suba y el interés que se pague por la deuda soberana baje, las repercusiones en el ciudadano común tardarán años en notarse y cuando lo haga, será de una forma mínima; casi imperceptible.
Admitiendo que la situación de la macroeconomía se solucione, cosa que tampoco va a suceder, en el mejor de los casos, las cosas serían como en los “mejores” tiempos de la burbuja para el ciudadano  de a pie. ¿Es esto todo lo que queremos? ¿Es todo lo que nos merecemos y lo máximo a qué podemos aspirar?  Tener una hipoteca por cincuenta años para pagar una casa que nos pueden arrebatar el día que dejemos de pagar un plazo, un coche que en realidad serán un montón de letras e irnos de vacaciones cargando a la visa hoy lo que pagaremos dentro de tres años…. Si esto es a lo que aspiramos; demos la enhorabuena a los ciudadanos porque, en caso de que nuestros políticos consigan sacar  adelante la situación, esto será lo que tendremos. Eso sí, mucho más en precario y recortado que en tiempos de la burbuja.
Un hombre es libre en la medida en que tiene sus necesidades básicas cubiertas y, si estas están hipotecadas, su vida también lo está. Una política socialista debe empezar por organizar la sociedad de forma que las familias puedan asegurase fácilmente la obtención de estas necesidades básicas y a partir de ahí, emprender la senda del progreso siempre de forma colectiva y solidaria. Es decir, sin prohibir las iniciativas privadas o individuales, potenciar el colectivismo y las iniciativas solidarias para la búsqueda de nuevas formas de producción, desarrollo tecnológico y convivencia.
Todo ello actuando en los niveles inferiores de la sociedad que es la que en estos momentos puede  tener iniciativas que creen riqueza y no como intenta hacer el neocapitalismo; salvando a los bancos y poderosos para que cuando ellos estén a salvo, derramen sobre los sectores más bajos el sobrante de su copa.
La prosperidad y el bienestar del pueblo vendrá si actuamos adecuadamente en el pueblo para que éste construya su modelo social y su economía al tiempo que se le protege de los parásitos y monopolios de explotación que los actuales regímenes defienden y potencian.

4 comentarios:

  1. El mayor problema que tenemos ahora es que no existe movimiento obrero. Durante los años de bonanza, tras décadas de políticas educativas encaminadas a la analfabetización, los pretendidos obreros se convirtieron en burgueses de nuevo cuño orgullosos de triplicar los sueldos de licenciados 10 años mayores que ellos.

    Ahora todo eso ha estallado, pero no nos equivoquemos. El ex obrero venido a más no ha recuperado la conciencia de clase. Tan sólo se siente agraviado por las políticas que los actuales gobernantes intentan achacar al anterior conglomerado de poder.

    Es un panorama triste, pues no habrá salidas hasta que no finalice el fruto de la falsa Transición, ese binomio PP/PSOE que, sin ser lo mismo, siempre acaba por jodernos de igual forma.

    Un saludo.

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  2. Hola, advenedizo, lo que dices es cierto. Yo hasta diría bastante más y por eso el objetivo no es provocar una revolución en estos momentos, sino ir creando conciencia de clase y obrera, resistir a la ofensiva neoliberal que se desarrolla en estos momentos e insistir en que solo si conseguimos levantar un gran partido comunista o socialista revolucionario y obrero podremos hacer frente a la esclavitud que se va implantando de forma gradual.

    Gracias por participar. Te saludo.

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  3. Este estrafalario y ridículo personaje, Sánchez Gordillo, a mitad de camino entre Robin de los Bosques y Yasser Arafat, despotrica contra el Estado de Derecho, al que acusa de robar a los pobres para dar a los ricos, pero tiene Acta de Diputado, Acta de Diputado que le ha otorgado ese mismo Estado de Derecho y que él ha aceptado libremente. Le parece una inmensa injusticia que los directivos de Bankia no hayan ingresado en prisión, pero él, que ampara e incita a la comisión de flagrantes delitos, que ha asaltado dos supermercados con agresión incluida, tampoco va a ir a la cárcel. Para esta lumbrera, la culpa de que en España haya hoy cinco millones largos de parados la tiene el General Franco.

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    1. No soy admirador de Sánchez Gordillo ni dispongo del tiempo necesario para estar escuchando todo lo que dice.
      Pero, a simple vista veo varia cosas que no son ciertas: No despotrica contra el "estado de derecho" sino contra el estado de deshecho plutocrático que está vigente en España. El acta de diputado que posee se lo han otorgado los electores que han confiado en él aún sabiendo cómo es y cómo piensa porque Gordillo lleva muchos años con luchas sociales.
      Es incierto que haya cometido flagrantes delitos porque él personalmente no ejecutó ninguna acción, sino que apoyó con su presencia una acción de protesta.
      En lo que se refiere a Bankia y todas las estafas cometidas por la élite plutocrática española contra el pueblo español y dónde deberían estar; a lo largo y ancho de este blog queda suficientemente explícito. Como veo que anda usted sobrado de tiempo, le invito a que eche un vistazo a todas las entradas y páginas. Le resultará divertido.
      Ha sido un placer y muchas gracias por visitarnos.

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