domingo, 16 de septiembre de 2012

Los líderes sindicales, jardín de bonitas flores y lindas mariposas

No sé si os habéis dado cuenta, pero no somos unos buenos chicos que aspiramos a vivir en una paz idílica, rodeados de hermosas flores y lindas mariposas. Más bien deseamos vivir en una libertad similar a la que tienen los lobos salvajes y escapar de la marabunta humana o morder si hace falta para defender nuestra forma de vida. Cuando apetece, degustamos un sabroso mango o un bocata de panceta a la brasa bien pasada y crujiente, sin preocuparnos de que engorde porque  rechazamos enérgicamente los cánones de belleza de la sociedad de consumo y sus idiotizantes formas.
No somos ni el chico bueno ni la linda mujercita del melodrama que nos vendieron los yanquis para que copiáramos su maravilloso modo de vida y compráramos sus productos para la buena marcha del negocio de sus grandes multinacionales y élites.
Rebeldes y puede que malos. Pero transmitimos la verdad que vemos y la defendemos con vehemencia, aún sabiendo que podemos estar equivocados y que nuestra visión no es la única ni la absoluta. Pero es la que vemos y por tanto para nosotros es la verdad y debemos comunicarla y defenderla, siendo conscientes de que a muchos no va a gustarles y de que es algo lógico porque no vemos las cosas como las ve o las cree ver la mayoría ni nuestra visión se amolda a sus deseos ni lo intenta, sino que es la cruda realidad que observa una ínfima minoría contestataria y rebelde.
En ese sentido y aplicando la reflexión serena y el sentido crítico, vemos que hay cosas que van tomando forma y que lo que hace una semanas nos parecía inexplicable se va desvelando y aparece cada vez más comprensible. Me estoy refiriendo en estos momentos a la entrevista que los líderes de UGT y CC. OO., tuvieron con la Cancillera Alemana, Ángela Merkel, y luego con el Presidente de Gobierno Español y con el rey.
Nada salió a la luz pública del contenido de las largas horas que duraron aquellas entrevistas. Pero el transcurrir de los días y los avatares que se van sucediendo nos van dando las claves de por dónde van los tiros de las estrategias perfiladas entre los máximos mandatarios políticos y sindicales del continente.
Para obtener una visión real de la situación, debemos tener en cuenta que todos ellos, políticos, rey y líderes sindicales están encantados con la situación actual o más bien la que ha existido en las últimas décadas y, por tanto, su máximo objetivo es que nada cambie  y que todo vuelva a ser como era hace unos años, porque, unos y otros, formaban y forman parte de la élite social que se pegaba y se pega la gran vida a costa del sacrificio del ciudadano. Debemos entender que todos ellos trabajan para que haya los menos cambios posibles y que los que haya no afecten a la nomenclatura social existente ni perjudique a las élites de las que ellos forman parte.
Cualquier movimiento contestatario ciudadano, en las circunstancias actuales en las que un gobierno prepotente y fanfarrón aplica con total descaro una serie de leyes y reformas que se ve claramente van destinadas a destruir por completo eso que llamaban algunos “estado del bienestar”, utilizaría la fuerza que le da el gran apoyo popular a las movilizaciones para pedir la retirada y derogación de las leyes y reformas que están consolidando la destrucción de ese llamado erróneamente “estado del bienestar”. Pero para estos líderes  sindicales dicho apoyo social no es sino una contrariedad añadida que les obliga a hacer cosas que por su voluntad no harían ya que en sus planes estaba convocar un par de manifestaciones como mucho y seguir a la sopa boba mientras el gobierno hacía su destructivo trabajo. El fuerte respaldo de los ciudadanos a las movilizaciones les obliga a guardar un poco más las apariencias y hacer algo más. Aún así no piden la retirada del plan de destrucción del actual estado social, sino un referéndum cuyo resultado más que probable será la legitimación de esa destrucción a la que una mayoría dará el “sí”, con casi total seguridad.
Porque si el referéndum se realiza, el actual gobierno cuenta con su mayoría de incondicionales que sigue intacta (no hay más que observar las columnas de comentarios que hacen los usuarios en sus medios afines) y los que están descontentos no lo están por las medidas económicas del gobierno, sino por la excarcelación de algún terrorista o temas similares. Debemos tener claro que los diez millones que les votaron en las elecciones votarían afirmativamente en el referéndum salvo unas decenas de miles que, tal vez, votaran en contra.
Aparte de estos diez millones y pico, tenemos el voto del miedo que el gobierno se encargaría de generalizar y maximizar hasta niveles insospechados sometiendo a la población a verdadero pánico con el lema de “más vale conservar un poco que perderlo todo”, que es lo que ellos mentalizarán a la población que pasaría si votaran “no” en el referéndum. Luego hay que contar con que una parte importante de pensionistas y funcionarios, ante el riesgo de quedarse sin nada, votaran a favor de los recortes, con lo que, como todos los referéndums que se han celebrado en el Estado Español desde que Franco propusiera la Ley de Sucesión en 1967, el voto mayoritario sería el afirmativo y el plan de destrucción del actual estado acometido por el Gobierno Rajoy, quedaría legitimado por las urnas.
Entonces, ¿Los actuales líderes sindicales y demás cabecillas de los grupos sociales que piden la celebración del referéndum no son conscientes de esto y lo piden porque piensan que con su celebración van a echar abajo el plan de Rajoy? ¡Para nada! Ellos son muy conscientes de lo que acabo de decir y el referéndum forma parte de la traición y la trampa que han tendido al pueblo para conservar las posiciones de privilegio de las que ahora disfrutan y el actual estatus social que se las otorga, porque saben que la única forma de legitimar los cambios diseñados por el capitalismo internacional para España y al mismo tiempo acallar las protestas es legitimar todo ello en las urnas. Me pregunto aquí, qué hacen las izquierdas, tanto las eco-supositoricas como las europeístas y las monárquicas pidiendo al unísono con los sindicatos un referéndum que saben muy bien que van a perder… Tal vez por una vez son honestas con sus principios y quieren confirmarnos que no debemos fiarnos de nadie que ocupe el arco parlamentario.
Luego el referéndum no es un mecanismo para tumbar el plan de Rajoy que a la vez es el diseñado por los líderes capitalistas mundiales, sino un instrumento para su legitimación y lo que se ha tratado en la reunión de Merkel con los dos líderes de los sindicatos mayoritarios españoles y que luego estos han expuesto en conversaciones secretas al Presidente del Gobierno y al Jefe del Estado, junto con otra serie de medidas y traiciones que aún no sabemos  pero de las que nos iremos enterando según vayan pasando los días y las vayan intentando aplicar.
Todos tenemos muy claro que los actuales sindicatos no son unos sindicatos de clase (los que no lo tengan, ya va siendo hora de que se desengañen) ni un instrumento de defensa de los trabajadores, sino una especie de catalizadores a través de los que el poder se sirve para controlar a las masas trabajadoras. Pero, aún así, y dada la exigencia reiterada de la opinión pública para que hicieran algo ante la demoledora tormenta de leyes que puso en marcha el Partido Popular, ellos se veían en la urgente necesidad de hacer algo para no quedar en evidencia y empezaron a convocar movilizaciones con la esperanza de que estas tuvieran un seguimiento minoritario que les permitiera la excusa de decir que “nosotros estamos en contra pero el pueblo no nos apoya”.
Como el seguimiento y apoyo popular a las movilizaciones ha sido masivo y se ha denunciado su timidez y cobardía en todos los medios y de forma igualmente reiterada y masiva, los líderes sindicales han pedido ayuda a los ldirigentes políticos para que les saquen del apuro y ese referéndum, que luego de una u otra forma se encargarán de manipular, es lo que han ideado entre todos para volver a traicionar al pueblo y conservar el actual orden social en el que ellos forman parte de las élites de privilegiados.
Que no os quepa duda; ese referéndum es una trampa y forma parte de la traición que los actuales líderes sindicales (con su corte de “obreros” obesos y mantenidos, que gritan tanto en las manifestaciones) han puesto en marcha después de acordarlo y planificarlo con la clase política continental, la española (incluida la izquierda mansa) y con el rey. Y que, de celebrarse, solo servirá para legitimar la destrucción de eso que llamáis, (en mi opinión de forma totalmente errónea) “estado del bienestar” de unos pocos.
¿Qué puede hacer la verdadera clase trabajadora de este país para defenderse de tanta traición? Lamentablemente poco porque de una forma o de otra va a lograr sus propósitos (al menos de forma momentánea) por mucho Congreso que se rodee con las manos desnudas danzando como palomitas de la paz.
Pero sí debemos seguir trabajando en la formación de autenticas organizaciones obreras como el SAT y perseverando en el esfuerzo de alcanzar la Unidad Obrera en una unión política de marcado carácter de clase y socialista; no colaborar para nada en la recuperación del sistema capitalista y seguir haciendo fuertes las organizaciones de vanguardia de lucha de la clase trabajadora, esperando el inminente fracaso de las desesperadas maniobras de distracción del fallido sistema capitalista y del propio sistema, y estar preparados y organizados para el momento en que la sociedad esté madura para encarar la transformación que necesita y a la que, por el momento se niega cegada por la luminosidad del estado del malestar en mal estado.






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