sábado, 20 de octubre de 2012

España, nuevos viejos poderes


Todos los acontecimientos que están ocurriendo en la actualidad en el mundo, son percibidos por la práctica totalidad de los habitantes de la tierra como sucesos del presente y evidentemente, así es. Pero si revisamos la Historia de las diferentes civilizaciones, su desarrollo y el historial de conflictos que se han producido entre unas y otras, descubriremos que gran número de los enfrentamientos territoriales y políticos que están ocurriendo en la actualidad, ya ocurrían en un pasado remoto, teniendo como actores a las mismas civilizaciones de hoy.
De forma muy especial, la situación actual europea no hace más que reproducir las viejas tensiones que se han producido a lo largo de su Historia, con unos protagonistas muy similares a los que eran en sus orígenes y, concretamente a los que protagonizaron los hechos que desembocaron en un enfrentamiento bélico sin precedentes que involucró a todo el continente y a otras partes del mundo, así como a diferentes civilizaciones.
En Alemania el partido nazi se presentó al pueblo alemán en los años 20 del siglo pasado como una fuerza nacionalista dispuesta a combatir el poder judeo-capitalista y refundar el estado nacional alemán con la grandeza del Imperio Románico-Germánico pero como un estado obrero y nacional que aboliría el capitalismo como sistema económico conservando la estructura social de clases propia del Imperio.
Tal cúmulo de contradicciones no podía desembocar más que en desastres como el estallido de la “noche de los cristales rotos”, o la desarticulación de las fuerzas anticapitalistas que se materializó en la purga de la “noche de los cuchillos largos”. Porque cuando Hitler estuvo en el poder, se dio cuenta que a lo que había accedido en realidad era a un poder ancestral o una rama del antiguo Imperio Romano, que se había vinculado a las tribus germánicas invadidas por Roma en los primeros tiempos del imperio y que durante siglos se fue gestando en el centro de Europa.
Por ese motivo, Hitler se deshizo de la corriente anticapitalista de su partido, concentrada en las SA de Ernst Röhm y, reconociendo el carácter del imperio a cuyo poder había accedido, se dedicó a potenciar el capitalismo alemán y su economía, muy consciente de la fortaleza de los pueblos que lo formaban y del papel de liderazgo que debían tener en el desarrollo de la Historia.
Hitler se vio a sí mismo como el cesar de un imperio que era el heredero legítimo de la grandeza del verdadero Imperio Romano antiguo y a su pueblo germánico como una raza destinada a ser la guía de la humanidad. Al tomar consciencia de tal delirio, identifica a la religión judeo-cristiana como un elemento extraño, por lo que busca en el acerbo celta unas creencias nuevas y a la vez ancestrales con la que dotar a su pueblo de una nueva fe que le proporcione la entereza espiritual necesaria para lanzarlo a la conquista del futuro, del que deben ser líderes y conductores.
En este objetivo consiguió implicar con entusiasmo a todo el pueblo alemán; a todos los hombres y mujeres que formaban las diferentes clases sociales de Alemania y que se entregaran con ahínco a la reconstrucción del Imperio y  su “glorioso destino”, cada uno desde su condición social.
Hitler, entendió que este gran poder no estaba solo y que tenía que competir con otros poderes que se habían gestado igualmente desde los primeros siglos en el antiguo Imperio Romano en sus diferentes zonas y al mismo tiempo contra la influencia de la raíz religiosa de origen hebreo.
Al estar su ideología y su base moral basada en la supremacía de la raza germánica y el liderazgo de esta para la construcción del mundo del futuro, no ve otro camino que la unificación de los diferentes territorios continentales mediante la fuerza de las armas y la anulación de cualquier tipo de resistencia y se lanza a una guerra en todas las direcciones destinada a unificar bajo su mando a los países de origen germánico, como los francos y a someter extraños como eslavos y latinos. La invasión constante y paulatina se realiza en expansión circular desde lo que él cree que es el centro del Imperio. Es decir, Austria y Alemania.
El pueblo hebreo no constituye en sí ningún poder continental pero a la vez está introducido en todos ellos y tiene gran influencia y al mismo tiempo es propietario de gran parte de las riquezas y recursos de todo el continente y portador de una corriente filosófica y religiosa completamente contraria a los principios de la ideología nacionalsocialista alemana, ya que, al igual que ellos, se ven a sí mismos como pueblo elegido por un ser superior para liderar y conducir los destinos de la humanidad.
Hitler y el partido nazi identifican al judaísmo y al sionismo como un gran peligro para sus objetivos y, en sus delirios expansivos de carácter belicista, deciden que lo mejor es descartar cualquier tipo de sometimiento o colaboración con dicho pueblo, como querían hacer con otros considerados inferiores, y deciden declararles una guerra de exterminio, pues la única forma que ven de acabar, tanto con su poder económico como con su influencia filosófica e ideológica, es mediante la eliminación de todos sus elementos.
El partido nazi alemán en colaboración con otros partidos del mismo carácter de toda Europa y otros fascismos se lanzan a una guerra de ocupación que se extiende por toda Europa y devasta el continente al mismo tiempo que van eliminando mediante diferentes métodos a todos los judíos que consiguen apresar.
Todos sabemos cómo acabó esta historia o todos creemos saberlos porque toda información es opinable y cuestionable. Pero de todos estos sucesos, voy a resaltas varios hechos por la influencia directa que tienen en los que están sucediendo en estos precisos momentos y sobre la actualidad de la situación continental europea y mundial:
A)     Existe un poder europeo central de origen germánico-romano que durante los siglos ha sido dirigido por varios líderes y emperadores como Carlomagno, Carlos V, Barbarroja o el mismo Hitler y que ahora resurge bajo el liderazgo de los cancilleres electos de la Alemania moderna, apoyados por los países nórdicos y otros pueblos de origen germánico como Austria, Holanda y de forma eventual, por Francia o Hungría.
B)      El sionismo o judaísmo es una religión o filosofía que al igual que el nazismo se basa en la supremacía de una raza y en el liderazgo de un pueblo sobre otros no elegidos por su dios (para ellos es el único verdadero) y éste sale fortalecido de la guerra contra el nazismo pese a sus cuantiosas pérdidas humanas.
C)      Otra ramificación del poder imperial romano, la sajona, que en un principio tiene su centro en Inglaterra y que luego se desplaza hacia América del Norte y Oceanía se alía con el poder sionista, estrecha y fortalece sus lazos durante y tras la Segunda Guerra mundial en la que resultaron vencedores.
Estos tres factores que a simple vista pueden parecernos anecdóticos, tiene una influencia transcendental en los hechos que se están produciendo hoy a nivel internacional, pues en realidad, en la esfera internacional lo que está ocurriendo es que hay una lucha entre los poderes tradicionales mundiales a la que se han incorporado el poder eslavo y el nuevo poder chino oriental, sin que sepamos muy bien qué papel y qué cartas juega cada uno de ellos o hacia qué dirección apunta.
En realidad, todo lo que está ocurriendo en la actualidad en el mundo, deriva de las luchas por un mejor posicionamiento e influencia en un nuevo poder global que se juega en un tablero nuevo y con nuevas piezas pero cuyos jugadores arraigan en  los principios de la Historia de la civilización.
Política y militarmente, el núcleo central europeo depende de la estructura del Atlántico Norte, pues se integra en ella como perdedor tras la Segunda Guerra Mundial y colabora con la OTAN en la defensa de los intereses comunes de civilización que comparten todos sus miembros. Pero la actual lucha es más económica que política y es en el terreno de la economía en el que se  producen la mayoría de los movimientos de la partida y es a través de este campo por donde Alemania, liderando el bloque de países mencionados, pretende recuperar el lugar que piensa le corresponde en la esfera internacional.
Pero, si hay algo que está ayudando a Alemania a adquirir ese papel de liderazgo continental que tanto ha anhelado a lo largo de los siglos es la indefinición de las llamadas zonas periféricas, de la Europa Mediterránea y del propio poder judeo-anglosajón, este último ahora enfrascado en luchas hegemónicas en el Pacífico y Oriente Medio.
Mientras que Francia o Italia se muestran indecisos entre sus raíces latinas y germánicas y miran unas veces para el Mediterráneo y otras para el norte, Alemania y su grupo se mantiene unidos en criterio y estrategia consolidando unas finanzas sólidas, una tecnología avanzada capaz de construir los ocho submarinos nucleares que Israel ha incorporado a su armada, y una economía productiva y saneada que ha conseguido que la mayoría de países de su entorno dependan de ellos, tanto económica como tecnológicamente.
Luego podemos ir concluyendo que si Alemania y sus países aliados en la actualidad son los que tiene la voz cantante en el continente se debe a que son un poder ancestral forjado a través de los siglos; a su seriedad y responsabilidad a la hora de trabajar y gestionar los frutos del trabajo y a la indefinición, desunión y mala administración de los países que podrían haberle hecho la competencia y que su mala gestión les ha hecho depender económicamente de Alemania cuando tenían todo a su favor para ser ellos quienes lideraran el proyecto europeo.
Los grupos mediáticos a las órdenes del poder judeo-anglosajón disparan con bala contra Alemania, tal vez porque ven renacer la amenaza de antaño o porque sencillamente les fastidia que el canciller o cancillera alemán de turno se vaya pasando por el árbol de la vida sus proyectos de competencia tipo Hollande. Pero este grupo de países, no hace otra cosa que defender sus intereses y rechazar todo aquello que les perjudica. No tienen la culpa de que los mandatarios griegos se hayan gastado lo que no tenían en yates de lujo y proyectos irrealizables como los españoles, y ahora tengan una deuda contraída en una parte importante con esos países y tengan dificultades hasta para hacer frente al pago de los intereses. Tampoco debe extrañarnos que uno tras otro se vayan cargando los proyectos de la periferia, como el de Mariano Rajoy, destinados a que les salven el trasero prestándoles dinero sin que el estado tenga que dar garantía alguna.
Imagino que un mandatario que plantea semejante majadería (no podía ser otro que Rajoy), lo hace porque está acostumbrado a tomar por tontos a sus compatriotas y a que se crean todo lo que dice, por más disparatado que resulte, como cuando dijo ayer que el que le hayan tumbado la financiación a los bancos y la unión bancaria es “satisfactorio”. En el mundo, la gente no es tan lerda como para creer cosas parecidas, ni tan inocente como para prestar dinero sin garantías a quienes han arruinado previamente sus países.
Todo esto no significa, ni mucho menos que seamos admiradores de los países centroeuropeos ni que estemos a favor de su capitalismo. Tan solo es autocrítica para decir que en la esfera internacional, hay que ser leales con los propios pueblos y no andar mintiendo más que se habla; serios y honestos en la administración, profesionales en la gestión y tener muy claro de donde se viene y a dónde se quiere ir.
Pero todo esto, estando administrados por políticos y gestores normales. En España, empiezo a dudar tanto que hasta pienso que estamos gobernados por pícaros de tartana y por verdaderos incultos capaces de decir que España como país tiene más de tres mil años de Historia, cuando todo el que se haya molestado en estudiar un poco sabe que la Historia de España como país se remonta a los años que van de 1492, año de la conquista de Granada, a 1512, que se integra el reino de Navarra, aunque conservando un estatus de independencia relativa.
Si tomamos 1512 como año en el que España alcanza la unidad como estado en el que se engloban los reinos de Castilla, Aragón y Navarra, encontramos que España como estado tiene justo 500 años y no 3.000 como dijo cierta personajilla de la política. Otra cosa es que queramos llamar España a conjunto de reinos que hubo en la Península Ibérica en la edad media o a las regiones del Imperio romano o cartaginés, pero aquello eran otros reinos y otros estados. Y si queremos decir que los fenicios la llamaban así hace tres mil años, se puede argumentar que los griegos la llamaban Iberia y este nombre nunca llegó a denominar estado alguno. España sí se constituye en estado, país o reino unificado en 1512 y es en ese preciso momento en el que arranca su Historia como tal y no en el año mil antes de Cristo como quieren hacer ver algunos.
Tal vez alguien me pueda decir y con razón que esta argumentación no viene a cuento. Pero, como he dicho anteriormente, lo primero que tiene que saber cualquiera que quiera conducir esta nave a la que llamamos España y en la que viajamos todos, es saber de dónde venimos y cuáles son los rasgos que nos dieron la grandeza que tuvimos en un pasado y que, por diversos motivos, hace tiempo que perdimos.
Desde luego que con dirigentes tan pusilánimes como Rajoy o con tan poco conocimiento de la Historia como Esperanza Aguirre no vamos a ningún lado más que a la fragmentación que está a punto de producirse y que se va a producir si no ocurre un milagro y gracias a la rudeza castellana, tan partidaria de los autoritarismos y los poderes monolíticos.
Porque tenemos que saber que España fue grande y sus habitantes tuvieron cierto bienestar y prosperidad siempre que supo integrar los diferentes reinos que la componen y dotarles de cierta autonomía de gobierno y que siempre que se intentó el poder autoritario y monolítico impuesto desde un solo centro de poder, estallaron los conflictos y por consiguiente, vino la decadencia.
Saber quiénes somos como lo saben los pueblos de la Europa central, de dónde venimos y hacia donde nos dirigimos como ellos lo saben y, aplicando una administración honesta y eficiente, aprender de nuestro pasado para construir el futuro de nuestros descendientes.
Sí, ya sé que estamos endeudados y que debemos mucho más de lo que tenemos. Soy un revolucionario que piensa que hay que derribar este estado para construir uno nuevo constituido en república federal, constitucional y socialista. Pero, la revolución, el camino al socialismo y la construcción del nuevo estado plurinacional y federal no debe hacerse ignorando quiénes somos ni de forma incoherente con el pasado, la historia y el carácter de los diferentes pueblos que forman un estado, sino todo lo contrario.

2 comentarios:

  1. Primero quiero aclarar que no soy europeo.Soy latinoamericano, estudie en los EEUU y actualmente vivo en este.
    Depues de hacer esta aclaracion, quiero decirle que estoy de acuerdo con usted en casi todo lo que escribe.Desde hace anos pienso que Estados Unidos se encuentra en la misma situacion que se encontraba alemania desde antes que Hitler asumiera el poder, es decir atrapado por los judios, (especialmente los sionistas) en las finanzas, el poder politico, medios de comunicacion hablados y escritos y la industria del cine. Aqui en EEUU, la gente comienza a despertar y darse cuenta de ello, cuestionar y a preguntarse entre otras cosas por que EEUU tiene que pelear para Israel y poner el dinero y los muertos.
    En cuanto a lo que usted dice con relacion a Espana, esta en lo correcto. El mayor problema que tienen Espana, Grecia, Portugal e Italia es la corrupcion. En espana casi todos los dias salen las noticias en los periodicos TV casos de corrupcion a tal punto que pareciera que esto es ya endemico.Uno de los mas sonados es el del yerno y la hija del rey. Incluso el origen de la fortuna del rey.Personalmente no tengo contra este senor y lo menciono solamente para hacer ver que si este nivel hay corrupcion, entonces habra corrupcion a todo los niveles. El problema no es facil de resolver ya que estas personas son las que manejan las finanzas, la politica y tambien hacen las leyes.Esta gente no van hacer leyes que les perjudiquen especialmente en lo economico.

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  2. Es una problemática de difícil solución, amigo, por el momento, solo podemos seguir denunciando. Un cordial saludo y gracias por su comentario-

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