viernes, 9 de noviembre de 2012

Las ambigúedades e hipocresías de Artur Mas



De ese juego de ambigüedades hipócritas en el que históricamente se suele mover la burguesía catalana,  la beneficia en la misma proporción en la que también históricamente ha perjudicado al pueblo catalán, de que podríamos decir que, por la facilidad con la que se deja embaucar por la falacia de su burguesía, es mucho menos inteligente que noble y honrado.




Sintetizando, diremos que el juego que a lo largo de la Historia ha practicado la burguesía catalana ha sido, por un lado pactar con los poderes nacionales, continentales y mundiales y por el otro, convencer a su pueblo de que todos los males venían de aquellos poderes y lugares con los que ella pactaba, con el doble objetivo de mantener la fidelidad del pueblo catalán hacia ellos y de que éste no les identificara como la verdadera causa de las difíciles situaciones por las que ha ido pasando, siglo tras siglo.
Esto ha sido así desde la creación de los condados por los reyes carolingios hasta nuestros días y se hace especialmente visible en la Guerra de Sucesión en la que mientras el pueblo luchaba contra las fuerzas de Felipe V por mantener su orden foral, la burguesía jugaba al doble juego de pactar con el Archiduque y el Borbón a la vez, con el claro objetivo de conservar sus privilegios con uno u otro rey e importándole un bledo las enormes pérdidas humanas que se produjeron en aquella guerra en el pueblo catalán.
Esta actitud traidora y desleal de la burguesía catalana se vuelve a poner de manifiesto en la Guerra de la Independencia en la que, mientras el pueblo catalán se revela en masa contra la ocupación de Napoleón, ellos, por un lado apoyan la rebelión y por el otro “dialogan” con los franceses para asegurar sus posiciones en caso de victoria de estos.
Ocurre así en las guerras liberales, en las carlistas, en el periodo cantonal y durante la restauración. Ocurre en el golpe de Primo de Rivera que es de su exclusivo patrocinio y ocurre en la rebelión franquista en la que con la boca pequeña y falaz que suelen tener apoyan a la República, mientras financian el ejército franquista y trabajan  en el campo diplomático buscando apoyos internacionales para Franco y su guerra de exterminio.
El doble juego y la ambigüedad, siempre han resultado nefastos para Cataluña y sobre todo para el pueblo, pues ya  en la guerra contra Felipe V le lleva a la extinción del condado y a la pérdida de la organización territorial foral que había tenido hasta esos momentos, pero no es tan nefasto para la burguesía porque ésta conserva su posición de privilegio.
Pero, hay que reconocer que en el campo de la falacia y el engaño son unos maestros, ya que siendo los verdaderos autores de todos los desastres que han caído año tras año y siglo tras siglo sobre las cabezas del pueblo catalán, siempre se las han ingeniado para hacerle creer que el origen de todo venía de fuera. Si eso no es maestría, ya me dirán qué es.
En estos precisos momentos, cuando vivimos una de las peores crisis de la Historia contemporánea, tenemos más de lo mismo y esto es, ¿Cómo no? Ambigüedad y engaño, hipocresía y doble juego. Porque se ha conseguido convencer a una parte importante de los catalanes de que el origen de la situación actual de crisis, que afecta especialmente a Cataluña se debe a sus lazos de unión con España y no a su pésima gestión y al agotamiento del sistema liberal y de libre mercado, que es el preferido de la burguesía catalana, como cualquier burguesía que se precie del mundo.
Así pues, están vendiendo un doble juego, multifacético y que, sin duda, va a traer fatales consecuencias para el pueblo catalán y para Cataluña. Pero creo que esto, para la burguesía catalana, hoy representada por ese personaje de siete caras que es Artur Mas, es lo de menos. Lo importante es salvar sus estatus y sus posesiones en una época en la que, aunque a simple vista no lo parezca (más que nada por la nube de humo lanzada por los medios), corren serio peligro.
En un sector importante (no mayoritario) de la ciudadanía catalana existe desde principios del Siglo XX el deseo de desligarse políticamente de España y, de alguna forma y no sabemos muy bien por quienes, este deseo se ha avivado en el último año hasta convertirse en un estallido social que ha hecho salir en masa a los catalanes a reivindicar su independencia. Todo apunta a que este hecho se ha producido de forma espontánea, aunque yo, personalmente creo que ha sido alimentado por agentes internacionales con el fin de sembrar más inestabilidad en incertidumbre en España y Europa. Nada en el mundo ocurre por casualidad y cuando se produce la excepción que confirma la regla, ésta es rápidamente aprovechada por la causalidad como en Túnez o Egipto. A buen entendedor…
Pero, para la cuestión que tratamos, lo relevante es que por puro  oportunismo, la burguesía catalana, representada por Mas y CiU, se ha subido al carro de la independencia, aún sabiendo que con ese carro no van a ningún lado, sencillamente porque ellos no son los conductores apropiados. Porque ellos saben perfectamente que una independencia real les deja automáticamente fuera de Europa y de la zona euro y sin su principal activo económico y comercial que, paradójicamente, es España.
Luego, ¿Cuál es el verdadero motivo por que qué CiU ha tomado ese carro con tanto afán? Creo que es obvio o debería serlo, pero aún así lo repetiré: Solo se trata de ganar las elecciones por mayoría absoluta y aprovechando el tirón soberanista, borrar del mapa político a la izquierda catalana y a su máximo rival que es el PSC, representante en Cataluña de la socialdemocracia europea, que viendo la que se le viene encima, no ha sabido dar una respuesta adecuada y ha reaccionado tarde y mal, con la torpeza que caracteriza a los partidos de su ideología, tan descolocada como desnortada.
Con una mayoría absoluta, una oposición debilitada y dividida, Artur Mas tendría las manos libres para intentar reflotar el sistema neoliberal y perpetuar el dominio de la burguesía en Cataluña a costa de reducir los derechos y el bienestar de su pueblo y de aumentar las diferencias entre las clases sociales. Lo que nos lleva a la paradoja de que aquellos que hoy están con Mas porque creen que con él vivirán mejor y serán independientes, cuando éste gane las elecciones, se encontrarán con que no tienen independencia y vivirán mucho peor, si es que es posible.
CiU y Artur Mas no hablan de independencia y siempre utilizan una especie de eufemismo que se han sacado de su manga de las dobles barajas: eso del “estado propio”. Pero, ¿Qué es eso del “estado propio”? Básicamente es algo indefinible e incomprensible, pero, si lo analizamos detenidamente vemos que es una especie de salvapantallas con el que podamos intentar algo parecido a la independencia, que nos permita conservar el mercado español y a la vez ingresar en Europa por la vía rápida y sin salir del euro. Está claro que un bodrio semejante solo se le podía ocurrir a unas mentes atrofiadas por el exceso de comodidad y butifarra.
Las cosas no son tan simples ni tan fáciles y como digo a menudo, hay veces en que la verdad se comunica cifrada y otras, las circunstancias requieren que se transmita clara como el agua. Esta es una de ellas y, aquí y ahora, hay que dilucidar si lo que queremos es compatible con lo que podemos.
Ha quedado muy claro que en Cataluña hay un sector importante (no es mayoría) que quiere la independencia total y que a la burguesía catalana le interesa un apaño que le permita mantener su posición en la región y seguir conservando su principal activo económico que es España. Luego vemos que el objetivo del sector independentista es totalmente contrario al de la burguesía catalana que, curiosamente, va a recibir el encargo del pueblo de gestionar la independencia.
Por otro lado también está muy claro que en Cataluña hay un sector mayoritario que quiere conservar la vinculación con España de una u otra forma y, por mucho que al actual gobierno de derechas le venga de perlas que la izquierda catalana se hunda y las repercusiones de este hundimiento en el resto del territorio nacional, el Gobierno de España sabe que tiene que defender los intereses de todos los españoles, incluidos los de izquierdas y los catalanes. Así lo debe entender porque así se lo vamos a exigir esperando, muy seria  y severamente, que esté a la altura de las circunstancias. Los españoles que viven en estos momentos en Cataluña y que no se dejan engañar por la parafernalia del Señor Mas, tienen que saber que no están solos.
Sabemos que al actual gobiernoespañol le va de maravilla eso de que la izquierda se hunda y que se quede solo para instaurar esa especie de estado ultraliberal y plutocrático que tiene en mente pero, respecto a Cataluña y el guirigay que se ha montado, hay que decir que, de momento, hace lo correcto, que es no hacer nada (su mejor especialidad teniendo en cuenta que siempre que hace algo la fastidia) y decir que no a todo. No hay que ser una lumbrera para esto y ya digo que, por el momento, es suficiente. Después de las elecciones, ya veremos qué pasa, según el resultado que arrojen las urnas. Que siempre pueden dar sorpresas.
Para los españoles que, a pesar de nuestra diferencias ideológicas, queremos seguir siéndolo, hay cosas que tiene que estar cada día más claras y una de ellas es que no podremos construir un futuro mientras tengamos la controversia territorial con Cataluña y la rémora de su burguesía sangrando al Estado e influyendo en la política nacional para que toda medida que se tome sea en su favor. Así que, por un millón de razones, urge solucionar el asunto de una forma o de otra porque el actual estado nos perjudica a todos con esta situación de controversia y conflicto permanente que debilita el conjunto del estado. Lo que sea tendrá que hacerse tras las elecciones.
Para los españoles en general, tiene que estar totalmente claro que el actual estado de monarquía parlamentaria ha sido un total fracaso y que su sistema político ha fracasado estrepitosamente y que hay que derribar el edificio y construirlo de nuevo, con o sin Cataluña pero sin las actuales jerarquías inoperantes y corruptas que nos trajeron el espejismo de lo que llamaban “30 años de prosperidad” y que en realidad eran 30 años de despilfarro, endeudando el país para el disfrute, disparate y opulencia de unas élites corruptas. El futuro de España llega tras una depuración del actual régimen y la proclamación de una república con una nueva organización del estado y de cohesión entre los diferentes territorios. Si los catalanes eligen ser independientes, seguirán siendo monarquía ya que, por si no lo saben, el rey de España es también Conde de Barcelona.
En un estado renovado y moderno, la totalidad de los habitantes y territorios que decidan formar parte de él, trabajando al unísono para conquistar el progreso y el estado social, todo conflicto como el que ahora se plantea en Cataluña, retrasa la conquista del futuro. Ese es uno de los motivos por lo que el problema debe solucionarse de una forma o de otra. Es decir, si quieren quedarse y encarar con nosotros la tarea de construcción de un estado nuevo y moderno: manos a la obra; si por el contrario, deciden ir por su cuenta: adiós, muy buenas. Pero lo que actualmente pretende el entramado burgués y catalán que no es más que vallar su campo para cazar en el nuestro, no es admisible ni permisible y, por tanto, no lo vamos a permitir.
Más claro aún hay que tener, que en el hipotético y dificilísimo caso de que el pueblo catalán u otros pueblos en la misma línea, decidirán desvincularse totalmente de España, los que perderían serían ellos y no nosotros. Porque lo que perdiéramos en riqueza efectiva sería fácilmente recuperable al poder trabajar con la estabilidad y la paz que nos proporcionara la ausencia de conflicto. Así que, tampoco se hundiría el mundo por eso, ya que España seguiría teniendo todo lo necesario para salir adelante y recuperar la riqueza perdida con su independencia, gracias a nuestra posición en el mundo y nuestra situación geográfica que no se verían afectadas por la independencia de unos minúsculos y problemáticos territorios.
Entiendo que en la conquista de cualquier objetivo, cuantos más colaboran, más fácil es conseguirlo. Pero también sé, que alguien dispuesto en todo momento a sembrar la discordia y el conflicto, no hace más que retrasar el logro y que está demás en cualquier equipo. Se debe hacer todo lo posible por mantener la integridad territorial y la unidad, pero si los contras superan a los pros: Fronteras, aranceles y anulación de la exención de visado.
Se sobreentiende que para llegar a ciertos extremos falta un largo camino que tal vez no llegue a andarse y que una cosa es la sociedad que deseamos y otra la que tenemos en el momento actual. Que la independencia de Cataluña es algo lejano en el tiempo y que es difícil y complicado que se produzca, entre otras cosas porque, como ya hemos repetido, a sus clases dominantes no les interesa y muy al contrario les interesa seguir explotándonos, pero hay que dejar muy claro que si esta se produjera no sería motivo de llanto, sino más bien de la alegría que se siente al librarte de una mosca pertinaz que solo sabe molestar.
Pero, los independentistas catalanes deben saber que no se va uno de un país de la noche a la mañana y se pone a construir el suyo con la facilidad que se planta un huerto. Antes de eso hay que resolver una serie de trámites que suelen ser dolorosos y costosos tanto en lo humano como en lo material. Pero bueno, para esto falta mucho y definir esos trámites y esos sacrificios no tiene mucho objeto, se hará si se ve que la hora  se aproxima. Por el momento, no ha lugar, porque esto es una pantomima de la burguesía catalana para ganar una elecciones, conservar sus privilegios y ocultar su incompetencia. Lo lamentable es que también sirve a la burguesía monárquica española para hacer lo propio.

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