sábado, 12 de enero de 2013

Nébula y Cuadrícula


Empezar a vivir de nuevo, con el sabor amargo del que ha mirado a la muerte a la cara y ha obtenido la respuesta de que el universo es un pozo infinito en el que la sombra y la luz se mecen en movimientos aleatorios e imprevistos.
El hombre quiere encontrar la respuesta en los algoritmos y en la geometría. Pero el universo no entiende de ángulos ni cuadrículas, éstas, solo existen en la mente humana; como un dios larvado que devora sin saber que un día será crisálida y otro, será llevado por el viento a un lugar más bello y onírico. 
Mi lágrima se ha quedado prendida en un cosmos de tu labio y empiezo a ver que el sol se pone bermejo para decirnos adiós.
¡Cuánto te he echado de menos! Y al ver como te alejas por el sendero de niebla, la triste melancolía me lleva a la certeza de encender otro fuego.
Voy a recuperar los versos que cayeron en el recuerdo. Porque, a veces, las palabras son como latidos de estrellas que llueven sobre el silencio. Y, otras, alfileres punzantes que heiren el aliento.


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