domingo, 4 de agosto de 2013

Ecologismo burgués de quita y pon



Todos estos movimientos y partidos verdifolios o de tendencia progreway (no daré ninguna sigla para que no parezca un ataque directo contra nadie) que andan presumiendo ahora de ecologismo del siglo 21 y de democracia con mayúsculas y otras sandeces parecidas, o están en el limbo como el rey de Marruecos (el de España está en un estado mucho más grave) o lo que intentan es de una forma soterrada hacer el juego a la trituradora neoliberal que está robando los bienes del pueblo, de una forma disimulada con la verde paz y la moderación "antitotalitaria". Para mí es suficiente prueba de que lo que digo es cierto, el hecho de que no quieran sumarse a iniciativas realmente encaminadas a romper el estado caciquil de pillaje al que nos someten las multinacionales de la explotación comercial y las finanzas y sigan pregonando proyectos que, si bien desde un punto de vista técnico, son factibles, en el momento político actual y con unos gobiernos que son el brazo político del estado de saqueo implantado por el poder económico, son completamente irrealizables.

Cito a modo de ejemplo la pretendida revolución energética de la renovables: Zapatero intentó potenciar este sector y al mismo tiempo que España desarrollara una tecnología punta que podría ser exportable a otros países, reduciendo nuestra dependencia energética y a la vez tecnológica. Era aquel plan que al final quedó en nada y que se lanzó bajo el título de "desarrollo sostenible".
Sobre el papel, la iniciativa estaba bien pensada y era ambiciosa, digna de un líder de izquierda convencido, pero el error de Zapatero, en este sentido, fue entregar el desarrollo del proyecto a las multinacionales españolas, que más que intentar el éxito del mismo, provocaron su fracaso con argumentos tan grotescos como que "la energía eólica es más costosa que la extraída a partir de combustibles fósiles". Efectivamente esto es así si lo analizamos en términos contables de una compañía transnacional que ya tiene los elementos para producir la energía partiendo de materias primas como el gas o el petróleo y ve los resultados en virtud del beneficio neto instantáneo. 
Es totalmente distinto si lo analizamos a medio y largo plazo y vemos el resultado en virtud del beneficio aportado al país y al bienestar del pueblo y la no dependencia de materias primas importables. Ahí, el resultado sería totalmente distinto y el balance mucho más favorable pero a la compañía lo que le interesa es el beneficio instantáneo y seguir controlando el mercado.
Como vemos por las medidas que se van a poner en práctica con la reforma energética del Gobierno, otra carnicería a favor de los macroitereses y poderes económicos establecidos, aquí no se trata de lograr el bienestar ciudadano obtenido a partir de la autonomía energética de las familias y comunidades vecinales, sino que estas sigan dependiendo de las multinacionales y siendo saqueadas por estas, que son las que verdaderamente gobiernan el país a través de su gobierno títere.
La única forma de romper esto, como el resto de rémora institucional corrupta que afecta a todos los órganos del Estado, es formar un amplio frente progresista que tenga muy claro que no se puede lograr ningún favor para el ciudadano en tanto que no se desmantele la dictadura del capital establecida a través de sus bancos y transnacionales y los órganos políticos y de justicia, que bailan al son que ellos marcan. 
Si para tratar de preservar nuestro pequeño feudo político de ideario verdifolio o corralito demoprogre colorista, nos negamos a fortalecer un iniciativa destinada a acabar con la atrocidad de los macropoderes contra el pueblo, podremos vestirnos de muy avanzados y democráticos pero, en realidad, estaremos trabajando para perpetuar la tiranía sin precedentes del capitalismo salvaje sobre el pueblo.
Porque solo cuando la voluntad de cambo se aglutine entorno a una organización y la lleve al poder con la suficiente fuerza para acometer la labor de saneamiento del estado, expulsando a todas las rémoras burocráticas corruptas que están introducidas en todos los estamentos y a todos los niveles, podremos acabar con la dictadura y la estafa con la que el orden actual hace esclavo al ciudadano y lo explota impunemente.
En la actualidad, ser revolucionario implica ser ecologista y no se puede ser ecologista sin ser revolucionario pues serlo implica desarticular el dominio de las multinacionales y del capital internacional sobre algo tan básico como es la energía. De hecho, me atrevo a asegurar que, hoy, no se puede ser revolucionario sin ser ecologista ni ecologista sin ser revolucionario.
Luego, cuando unos ecologistas van por ahí hablando de paz verde y diciendo que son muy chachi-progres, no puedo pensar más que son un camelo que de una forma consciente o inconsciente están favoreciendo los intereses de las multinacionales y poderes financieros que oprimen al pueblo. No es que esté enfadado porque no quieran sumarse a un proyecto de izquierdas. No. Al contrario: lo que creo es que la izquierda debe dejar de intentar pactar con ellos y concentrar su esfuerzo en desenmascaralos para que el pueblo los vea como lo que verdaderamente son: Otro intento de los medios y del poder empresarial y financiero de crear una doctrina afín con semejanza de algo revolucionario, para poder seguir oprimiendo y explotando al pueblo. Eso, pura y llanamente es lo que es en realidad todo el movimiento "verde" burgués europeo.


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