lunes, 19 de agosto de 2013

El capitalismo y el mundo bipolar a su conveniencia.


Las élites de poder y las burguesías colindantes nos venden su "democracia" (que no es tal, sino plutocracia) como el sistema cumbre de la raza humana y todo ello a pesar de las convulsiones y disonancias que sus contradicciones producen a diario en los países donde gobierna y bajo su influencia.
De esta forma, todo lo que no sea permitir la explotación del hombre por el hombre como conviene a las oligarquías dominantes es totalitarismo, dictadura y fascismo.
Lo cierto es que el fascismo dimana de los poderes fácticos burgueses y se produce con el fin de restaurar el orden burgués derrocado o como anticipación a los movimientos obreros y liberadores que amenacen en cierto modo el dominio de la burguesía.

El fascismo es reacción y nunca revolución porque sus fines son conservar las viejas formas de gobierno, mientras que la revolución encara una demolición del viejo estado para su reconstrucción. Luego es un error referirse al fascismo en sus diferentes formas como movimientos revolucionarios pues son todo lo contrario: Pura y cruda reacción.
Otro de los grandes engaños de las democracias burguesas, destinado a embaucar a los pueblos es precisamente el de autodenominarse democracias, pues democracia es poder del pueblo y hemos constatado más de mil veces que el pueblo, no solo no ejerce el poder en ningún país así denominado, sino que en la mayoría de ellos no cuenta para nada.
"La democracia es el sistema perfecto y el único sistema tolerable",  nos dicen y sitúan en el terreno de lo ilegal todo lo que no se amolde a su sistema plutocrático.
Las dictaduras son todas malas, a pesar de que en casos como en los de Juan Domingo Perón, Nasser o el mismo Hugo Chávez (que sin serlo ha sido considerado por ellos un dictador) hayan sido muy beneficiosas para sus países y sus pueblos.
"El anarquismo es total desorden y el socialismo es un sistema totalitario que no permite las 'libertades'".
Por más que busco esas libertades, no las veo por ningún lado, salvo que se hacen de los parques públicos putiferios, que se está generando una especie de nuevo machismo feminista que deja intacto el patriarcado dominante y que el poder real está en las macrocorporaciones financieras que nos esclavizan y controlan todo acto de nuestras vidas privadas y públicas, sin dejar una mínima rendija a la liberación o realización personal o colectiva al margen de la rentabilidad de sus negocios.
Dejando muy claro que no hay mayor dictadura en el mundo que la que el orden surgido tras la guerra fría ha implantado en todo el planeta con el falso nombre de democracia, conviene hacer las siguientes aclaraciones: 
Los dictadores han sido, en su inmensa mayoría, tiranos sanguinarios, sobre todo cuando han cumplido ordenes de las élites de poder capitalista, pero también ha existido alguno y puede existir, que han sido protectores de sus pueblos.
Que el anarquismo sea o no desorden, depende del carácter de los anarquistas y de su corriente ideológica; hay un anarquismo obrero que busca la emancipación de la clase obrera y la liberación de la dictadura capitalista y este, por supuesto es bueno, y hay otro, llamado anarcocapitalismo que lo que pretende es ayudar a que la dictadura del capital sea más sólida y planetaria y este, está claro, es el malo.


En cuanto al socialismo, es más complicado aún porque hay partidos y corrientes de todo tipo; desde los partidos socialdemócratas degenerados en neoliberales como el PSF o el PSOE, hasta partidos fascistas como el nazi alemán que se llamaba Partido Nacional-socialista Obrero de Alemania. 
Todo muy complejo y enrevesado porque una de las tareas principales de la oligarquía capitalista que somete al mundo a su dictadura es sembrar confusión por todas partes para desconcertar a las masas.
Pero, sintetizando: Hay democracias y "democracias", malas, buenas y regulares y lo mismo pasa con las dictaduras, el socialismo, el comunismo y el anarquismo, la realidad de las cosas es siempre polifacética y no bipolar como al parecer interesa al capitalismo mundial: "Donde yo domino es el paraíso y el resto el infierno". Es de lo que quieren convencernos y nos convencen en la mayoría de los casos, aunque la realidad sea la totalmente opuesta.
Desde este mismo ángulo, también observamos que un islamismo es bueno (caso de Siria o Libia y me temo que pronto en Egipto) cuando práctica su  terrorismo a favor de los intereses capitalistas, pero cuando va en su contra es una terrible amenaza para la humanidad.

Como está claro que yo no me posiciono en tan hipócrita interpretación de la vida, tiendo a pensar que un islamismo puede ser bueno si defiende verdaderamente los intereses de su pueblo contra la agresión imperialista y el expolio que la oligarquía de poder mundial somete a la práctica totalidad del planeta. Pero que si actúa de cipayo y somatén siervo de los intereses del capital es un islamismo malo y traidor, al que merece la pena exterminar.
Lo mismo podría decirse de los "dictadores", Asad y Al Sisi, y en el caso de este último, si está luchando, como dice, porque Egipto retome el camino de Nasser, del que nunca debió salir, pues evidentemente, equivocado en la forma sanguinaria, tal vez el "dictador" esté intentando tomar la dirección adecuada para su pueblo.
En la vida y mucho más en política, casi nada es como parece y Egipto no podía ser una excepción. Es lamentable el caos al que se está llevando al país y sobretodo , las perdidas humanas. No sabemos quiénes están jugando con sus manos negras a este macabro juego de muerte y sangre, pueden ser y seguramente son los que todos imaginamos. Pero, sea cual sea el resultado final de este conflicto, a los que lo vemos desde fuera solo nos queda esperar que sea el mejor para el pueblo y que el derramamiento de sangre y el sufrimiento sea ínfimo hasta encontrar la senda de independencia y el progreso que nunca debió perder.


El pueblo de la cultura más antigua del planeta lo merece.

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