viernes, 29 de noviembre de 2013

La libertad de expresión y el minimalismo contestatario


Si bien de las derechas podemos decir que son los úteros donde se incuban todas las vilezas, de las izquierdas podríamos decir muchas cosas y, seguramente, muchas de ellas encajarían a la perfección. Pero, lo que más llama mi atención es su proceder apocado y su torpeza a la hora de contrarrestar la falacia derechista.
Hace unos años, el Presidente de Venezuela (hoy tristemente fallecido), Hugo Chávez, decidió no renovar la licencia a la cadena de televisión RCTV (ver comentarios bajo la noticia)  por, entre otras cosas, llamar a la rebelión, al golpe militar, y al asesinato del Presidente de la República.
Aquellos se convirtió en un atentado a la libertad de expresión y de información y se criticó duramente por todos los medios capitalistas del mundo, como El País, medio perteneciente a un grupo sostenido por capital norteamericano y que, entre otras misiones, tiene como primordial cometido, embrutecer a todos los hispanohablantes para que no cuestionen el orden progre-sionista del gran amigo del norte.
No ha habido apenas contestación por parte de la izquierda mundial a tal despliegue deformativo de los medios pro libre explotación y expolio de las élites. Y la verdad es que era muy fácil; bastaba con repetir hasta la saciedad la siguiente verdad, de a misma forma que los medios derechoides, liberales y capitalistas hacen con sus mentiras para convertirlas en verdades aceptadas: Si en el país emblema de la libertad y la democracia, entiéndase los Estados Unidos, un medio cualquiera pidiera a través de las ondas la rebelión civil o militar y el asesinato del Presidente, dicho medio sería cerrado de inmediato por las fuerzas del orden y sus responsables se enfrentarían a la acusación de traición y la consiguiente pena capital. ¿Se ha ejecutado a algún directivo de ECTV? Creo que no. Por desgracia, siguen vivos, libres y sembrando veneno y falacia por otros cauces.
Ahora el Gobierno Autonómico Valenciano (comunidad llevada al desastre moral, social y económico por los casi 20 años de gobierno popular) ha decidido cerrar la radio televisión públicas, según los mandatarios autores del cierre, por inviabilidad económica, sin que la izquierda haya sabido dar una respuesta o explicación a este hecho. Seguimos en lo de siempre que es, "muy mal" "sí, pero..." "bueno..." Respuestas, asustadizas, medrosas y pusilánimes, como siempre.
¿Por qué un presidente liberal-conservador decide un día cerrar un medio que ya controlaba, alegando problemas económicos creados por su pésima gestión? Porque en principio puede parecer chocante que un presidente, el que sea, cierre un medio que él controla a su antojo. Pero, si nos atenemos al método liberal, tiene una lógica aplastante, pues el liberalismo tiene como objetivos tanto eliminar lo público como poner en manos privadas la gestión de los sectores claves de la sociedad y, dentro de estos, el informativo es prioritario, ya que se encarga de crear en las masas el estado mental afín a los objetivos del sistema que se quiere implantar.
El Gobierno Valenciano está formado por miembros de las clase alta valenciana, que a la vez es propietaria de las más importantes empresas de la comunidad es parte, por tanto de la élite económica de la región y por consiguiente, accionista de los medios privados con licencia de emisión. Luego un medio público, con trabajadores respondones, resulta algo incómodo para el gobierno que representa a la élite económica valenciana. que se verá beneficiada con el cierre del canal público.
La RTVV puede o no ser viable económicamente, pero para un gobierno que a la vez es propietario de los medios regionales privados, supone un gasto innecesario, ya que la propaganda a sus políticas, las realizarán los medios de su propiedad.
Además, si el poder cae en manos de la oposición, tal medio público puede decir la verdad y esta es diametralmente opuesta a los intereses privados, que representa el actual gobierno, mientras que los privados, seguirán siendo suyos aunque pierda las elecciones.
Esos medios privados, propiedad de los miembros del gobierno que cierra el canal público (o de sus familiares, amigos o compadres, que para los efectos viene a ser lo mismo)  ocuparán el espacio mediático dejado libre por el ente público y este espacio es audiencia potencial o área de negocio, que seguirá siendo explotado por los sectores vinculados al gobierno liberal valenciano, pero de una forma libre y directa; como a ellos les gusta.
Así que, como podemos discernir, el cierre del ente público valenciano no es más que una etapa más del liberalismo derechista español y sus vertientes económicas, en su carrera por controlar la sociedad española y sus posibilidades de negocio.  
Carrera que se inicia con una pésima gestión, realizada adrede, y que da como resultado la inviabilidad económica del objeto del que pretenden apropiarse, utilizando la inviabilidad por ellos creada como pretexto para la venta (llámese privatización o externalización) del bien codiciado. Crea el mal y vende la medicina, una vez más.
Pero, como hablábamos de libertad de expresión, simplemente diremos que esta no existe, como tampoco existe la pretendida "pluralidad", pues podemos ver que todos los medios existentes en la sociedad occidental van en la línea de defender intereses económicos afines o contrarios entre sí, pero dentro de un mismo sistema económico que ellos han tenido la habilidad de denominar "democrático" cuando, en realidad es diametralmente opuesto al significado de este término (democracia = poder del pueblo o la mayoría), ya que en el sistema imperante, la mayoría no tiene poder alguno y solo cuenta para ser explotada como animal de consumo y producción.
Luego, no existe la libertad de expresión porque la enorme cantidad de medios de comunicación forman un verdadero monolito de control de masas; no hay libertad porque la vida del individuo está condenada a desarrollarse dentro de parámetros establecidos y no hay pluralidad, sino linealidad, ya que todas las opiniones y corrientes de opinión circulan por los cauces establecidos por un sistema económico.
Un sistema económico que subyuga a él tanto los aspectos sociales como los económicos y políticos, y que se dota de leyes autoritarias y dictatoriales como las implantadas por el Gobierno Español en los dos últimos años y que reprime duramente toda opinión y/o expresión crítica. La prueba es la Ley de Seguridad Ciudadana que elabora actualmente el Gobierno de Rajoy.
Por último, el sistema reduce al mínimo necesario la contestación u oposición que él mismo diseña. Es decir, cómo necesita una oposición, para poder autodenominarse "democrático", crea una oposición minimalista, no dañina, que no es, sino la parte necesaria  para su licitación. 

La conclusión es redundante: No hay democracia, sino un sistema dictatorial tan sofisticado como para hacerte creer que eres libre sin ver la cadena que él mismo te pone; que mata y te convence de que el asesinado es el asesino; que te roba y te dice que tú eres el ladrón; que te reprime aduciendo que lo hace por tu seguridad y que te amordaza y te convence de que lo hace en pro de tu libertad de expresión.

En cuanto a la respuesta de la "oposición", es lo pusilánime y miedosa que corresponde a una oposición creada por un sistema para su licitación. 


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