jueves, 21 de noviembre de 2013

Sobre el voto de pobreza de la izquierda

Una de las matracas de la derecha y de su entorno demagógico y falaz es con los sueldos y patrimonios de los dirigentes de izquierdas o empleados públicos: Que si menganito tiene tanto; que si fulanito gana cuánto...
Vamos a ver: ¿Acaso lo militantes de los partidos de izquierdas hacen voto de pobreza? Eso lo hacen los curas y otros religiosos, se lo pasan por la Puerta de Alcalá y a la derecha le parece lo más normal del mundo. Porque, ¡vaya nivelazo que tienen los "siervos" de la fe en Cristo! Con chofer y criados y doncellas hasta para servirles el vino de la comunión.
También hacen los curas y obispos voto de castidad y de cómo lo respetan dan fe los miles de hijos de curas que hay por toda España y de vez en cuando un cura viciosillo que es cogido infraganti, como el que fuera párroco de Churra.
Nada de esto sucede para los ojos de la exquisita y opulenta derecha, o nada quiere ver, sencillamente, porque cuando ocurre, miran hacia otro lado.
Sin embargo, cuando se sabe que un dirigente de izquierdas tiene una cuenta saneada y cuantiosa o un sueldo por encima de la media, ya se encarga la corte mediática, de la costilla en adobo derechil, de airearla hasta el hartazgo.
Y no es que yo crea que lo que cobran o cobraban líderes como Elena Salgado o Zapatero sea justificable, entre otras cosas porque estar de ministra florero no creo que merezca mucho más del sueldo base de un tornero, y ser presidente del desatino no debe merecer más que una decena de latigazos al estilo medieval. Pero el sueldo de un profesional debe ser proporcional a la labor que se realiza, y si es público, pues exactamente lo mismo.
Sorprendería que un concejal que realizara un gran trabajo para su comunidad tuviera que vestir sus hijos con ropa de Cáritas, tan solo por ser de izquierdas, casi tanto como sorprende que los de derechas que acceden a los cargos públicos y privatizan empresas y bienes públicos a compañías a las que están vinculados, no vayan a la cárcel de manera fulminante.
Lo que pasa es que estamos en la España tradicional y aquí, tradicionalmente, gobierna la derecha con la bendición de la Iglesia Católica y, una y otra, bendicen el robo de los ricos a los pobres y el expolio de los vivos acomodados al pueblo. Pero, que un pobre intente robar a un rico una manzana es un delito tan grave como que intente vivir bien o salir de la pobreza.
Sobre la supuesta pobreza debida de los militantes de partidos de izquierda hay demasiado prejuicio demagógico e irreal, así como simplista y chabacano, tanto en sectores de derechas como en la propia izquierda. Porque no sé de donde sale eso de que comunistas, socialistas o anarquistas tengan que ser pobres en una sociedad capitalista. Supongo que, como todo hijo de vecino, serán pobres o ricos en la medida en que hayan sabido ganarse sus dineros, administrarlos correctamente y no derrocharlos. Ser cualquiera de las tres cosas, significa luchar por un ideal, no compromiso ni promesa de vivir en la miseria.
Pero, yo creo que ni el comunismo ni el socialismo y menos aún el anarquismo quieren hacer sociedades de pobres, ¡Vamos! en lo que alcanza mi comprensión, entiendo que pretenden hacer sociedades igualitarias en las que la riqueza y el bienestar estén repartidos y nivelados y no como en las sociedades capitalistas en las que la mayoría sufre y vive en la pobreza para que una minoría selecta lo tenga todo.
Claro que todas estas falacias, se fundamentan en otra aún mayor, que es el axioma que dijera aquel "Prime Minister" británico con apariencia de cerdo y nombre de cigarrillo, de que "el socialismo iguala a todos en la pobreza". Nada más incierto que esto, el socialismo, ya se demostró en Suecia, Canadá y otros lugares del mundo, lo que persigue es igualar a todos los ciudadanos en el bienestar. Otra cosa es que el liberalismo capitalista haya maniobrado y hecho lo indecible para que la fatídica frase del "joven Winston", se haga realidad.
Creo que pensar que un izquierdista tiene que ser pobre es un error y, en mi modesta opinión, tiene más mérito que un rico defienda los valores de la izquierda, socialistas o comunistas, que si lo hace un pobre. Porque el pobre u oprimido que intenta liberarse de la opresión no hace más que obedecer a la naturaleza lógica de su sed de libertad, pero el que, teniéndolo todo y siendo libre se acuerda de los oprimidos y les ayuda a luchar contra la opresión, demuestra poseer un corazón noble y gran altruismo.
Luego están los "grandes hombres" que le gusta escuchar en sus palacios el sonido de las cadenas que arrastran sus esclavos y castigar a latigazos y otros, todavía más "grandes", que ofrecen gustosos sus espaldas a sus amos para que disfruten azotándolos. Pero estos, merecen mención aparte.

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