domingo, 8 de diciembre de 2013

27 Años y Dios cambió de bando



¿Qué son 27 años? En algunos casos no son nada, en otros media vida y, en ocasiones, una vida entera. ¿Cómo decirte lo que no quieres oír sin que me odies? Pero la necesidad de la verdad percibida se impone a todo odio.


¿Has estado alguna vez en el lugar donde se rompen los sueños? Allí la vida se vuelve frágil, cristalina, quebradiza, y los deseos se confunden con las gotas de rocío que resbalan casi heladas por las rejas de ventanas sin cristales. Allí el corazón se vuelve oscuro y batir las alas al viento se convierte en una necesidad vital a la vez que en un deseo ansioso y una posibilidad remota. Hay alfileres que se clavan en las sienes en el lugar donde se rompen los sueños y el hombre se siente solo, inerme y se ve muy vulnerable.
En el lugar donde se rompen los sueños, el hombre deja de ser hombre, pierde sus valores, sus convicciones y hasta entregaría su vida por un segundo de aliento de aquellos a quienes ama.
Los fieros guerreros musulmanes pasan unos años en los tenebrosos lugares donde se rompen los sueños y “dios” cambia de bando. Salen siendo personas nuevas y combaten hasta entregar sus vidas por aquellos a quienes odiaban; los que antes combatían hasta la muerte.
Las técnicas han avanzado mucho y son muy rápidas pero, a veces, hay que prolongar el tratamiento hasta 27 años para que un hombre defienda lo opuesto a lo que defendía antes de de empezar el internamiento.
27 años de tratamiento penitenciario para que un líder revolucionario se convierta en pacifista y renuncie a atacar a los que oprimen a su pueblo.
27 años y el león se convirtió en un adorable gatito doméstico. ¿Es posible que nadie se haya dado cuenta?
La luna sigue presa en la oscuridad del pozo, sin querer saber que tan solo es un reflejo, ¿Por qué? Porque prefiere seguir siendo, aunque solo sea, una ilusión reflejada en el fondo del espejo.

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