sábado, 15 de marzo de 2014

Que sea por la santísima Virgen del Cardamomo


Si mi objetivo fuera tener muchos admiradores y seguidores, me habría hecho una cuenta como anunciador de la santísima Virgen del Cardamomo o profeta del dios de la papa cocía. Seguro que entonces tendría fieles y devotos por cientos de miles en todo el mundo. Pero no es esa mi pretensión, sino la de no engañar a nadie, sobre todo a mí mismo, y comunicar la verdad que yo percibo. Que puede no ser la verdad suprema pero es la que yo percibo y tengo tanto derecho a expresarla como el más abnegado y fiel seguidor de todas las sectas y religiones no probadas que pululan por todo el planeta.


Ya saben ustedes que las tres religiones mayoritarias en Occidente nacen en el éxodo judío y en el profeta Moisés. Bueno, pues lo que yo creo es que este buen señor por alguna circunstancia inexplicada e inexplicable se vio liderando a su pueblo en un camino hacia ninguna parte tras ser liberados de la esclavitud en la que vivían en Egipto.
Ya sabemos que la esclavitud es muy jodida, sobre todo cuando llega el amo con el látigo. Pero, pasado el mal rato, te asegura un plato de comida y un sitio caliente en el que refugiarte y protegerte de la inclemencia de los elementos. Pasaba hace tres mil años, como pasa ahora en nuestra civilización, en la que seguimos siendo tan esclavos como entonces, pero con otro tipo de cadenas, menos pesadas y algo más soportables. Como entonces, el amo nos sigue dando latigazos, pero con un látigo más psicológico que físico, y nos sigue"dando de comer".
Cómo parte de los judíos añoraban los tiempos vividos en esclavitud, el bueno de Moisés se tuvo que enfrentar a múltiples rebeliones e intentos de secesiones en su pueblo, y hasta llegaron a abandonar durante una de sus largas ausencias al dios que les había liberado de la esclavitud para hacer una estatua de Moloch (el dios que devoraba niños) y postrarse ante ella ofreciéndole sacrificios infantiles que eran los preferidos de ese... "dios".
Mucho habría que contar sobre este asunto, pues creo que, como los judíos, fueron liberados todos los esclavos de Egipto y que con ellos iban otras muchas tribus que se establecieron en la Península Arábiga y todo el Oriente medio, siendo los judíos de Moisés, una secta o un grupo más dentro del conjunto de esclavos liberados por Amenofis IV. Pero no es el tema de hoy.
El caso es que, Moisés, se vio en la necesidad de conservar unido a un pueblo inmerso en la desesperación de la huida hacia un lugar incierto y desconocido, así como de dotar a su grupo de un nexo de unión, unas normas de convivencia y un objetivo por el que luchar. En tales circunstancias, Moisés que, al haber sido educado como príncipe en Egipto, era un hombre culto y versado en la ciencia del momento, básicamente teóloga,  elaboró la nueva religión y un nuevo dios desde la base monoteísta de los sacerdotes de Aton; un conjunto de leyes que no debían diferir mucho de las egipcias de la época y el fin por el que luchar o seguir caminando y pasando calamidades en el desierto, no era otro que la famosa "tierra prometida" que, como todo lo demás,  no era promesa ni regalo de dios alguno, sino de su gran intelecto y portentosa imaginación.
En aquellos días, Moisés, como gran estadista, dotó a su pueblo de todo lo necesario para ser una nación, aunque sin país, y tener una entidad nacional: un nexo de unión que, en aquellos tiempos, no podía ser otro que un credo o religión; unas leyes o normas de convivencia y una meta u objetivo que conquistar de cara al futuro.
Sí, Moisés era un buen gobernante, culto y de cultivado intelecto que consiguió mantener a una gran parte de su pueblo unida (muchos se separaron y formaron otro pueblos y naciones entorno al culto a Moloch y otros dioses) y supo darles las bases para edificar lo que posteriormente sería Israel. Pero sale todo de su mente privilegiada; tanto leyes, como el dios Yahveh o el objetivo de la "tierra prometida", no son legado de dios alguno encarnado en zarza parlante o ardiente, sino de su "brillante" imaginación, tan acertadamente, que tres mil años después, esas bases han servido para reconstruir el Estado de Israel por segunda vez en la Historia.
Pero que Moisés estuviera acertado a la hora de dotar a su pueblo de lo necesario para permanecer unido no es prueba de veracidad del dios que surgió de su imaginación, porque de igual modo el culto a Baal-Moloch sirvió para sentar las bases del pueblo fenicio y cartaginés y ya tenemos suficientes pruebas para saber que Moloch solo existió en la imaginación de sus fieles, aunque todavía hoy haya quienes le rindan culto.
Al igual que Moloch-Baal, Yahveh es un dios inventado, por Moisés en este caso, tomando como referencia un dios anterior, que con toda seguridad sería el dios solar Aton, en el que a la vez se habían fundido varias deidades egipcias para "crear" el dios único.
Luego si Yahveh y el judaísmo es la invención de una mente humana, el cristianismo es la reinvención de la invención y el islam, la reinvención de la reinvención de la invención y, al final, todo inventado.
Así llegamos a la conclusión de que los tres troncos o matrices de las religiones mayoritarias en el mundo (judaísmo, cristianismo e islam) han sido ideadas por el hombre o la mente humana sin intervención externa o sobrenatural alguna. Pero, ¿Equivale esto a decir que son falsas? Yo no me atrevería a tanto, por varios motivos: Aunque no existen en el plano material, son algo real en el plano mental de millones de personas y esto de alguna forma las hace reales y las reviste de cierta importancia y, aunque el impacto producido por las religiones es mayoritariamente negativo, a base de dolor, guerras y muerte en la humanidad, también han tenido un papel fundamental en el desarrollo y evolución de los estados y civilizaciones, siendo este un factor que no debemos obviar. Las religiones son fruto de la imaginación humana, son irreales, y han causado mucho dolor y sufrimiento a la humanidad, pero también han servido para el avance de la civilización y la evolución y desarrollo de la especie.
Ocurre hoy que: sabemos que los dioses, vírgenes y santos no son reales y que la humanidad no tiene ya necesidad de autoengañarse para encarar la conquista del futuro y que esto puede hacerlo teniendo fe en la humanidad misma y sin confiar en nada extrahumano ni sobrenatural.
Luego si sabemos que las catedrales, mezquitas, sinagogas, iglesias y demás tipos de templos solo valen que un determinado número de fieles se reúnan, ¿Qué sentido tienen las curias aristocráticas que además son costosísimas y solo sirven para gasto e inyectar veneno a los ciudadanos en forma de odio? Creo que ha llegado el momento de prescindir de curas y demás sacerdotes y de que, si aún hay quien quiera relacionarse con unos dioses imaginarios, lo pueden hacer solos desde la cálida comodidad de sus habitaciones y sin ayuda a precio de oro.
Los imanes y otros sacerdotes pueden utilizar su portentoso intelecto para ser útiles a la sociedad y no para hacer que los diferentes grupos humanos se odien y se maten los unos a los otros, como hacen ahora y han hecho a lo largo de toda la Historia los enviados, ungidos y profetas de las religiones de la nada.
Ha llegado el momento de dar el siguiente paso evolutivo y prescindir de la religión y empezar a creer que podemos salvarnos a nosotros mismos, como especie, sin necesidad de redentores ni salvadores.
Pero, esto solo es opinión, solo expresar lo que pienso sin la necesidad de decir lo que conviene para tener más fieles. No soy sacerdote y mi único fin es que la verdad se abra paso, porque no hay nada más revolucionario que la verdad. ¿Que mi verdad no es la absoluta? Por supuesto, no soy absolutista. Lo que pasa es que es la que yo percibo y como tal la expreso en el uso de la libertad que no niego a los demás a la hora de decir su verdad.
Por otro lado, respetemos la libertad de credo y culto, incluida la de aquellos fieles de la Virgen del Cardamomo que nos están haciendo la puñeta hoy a todos y, aún así, nos callamos y aguantamos como resignados sufridores, sea todo por la libertad de los peregrinos hacia la tierra prometida de la desesperanza.







1 comentario:

  1. Oye, te ha salido una virgen auténticamente MONIIIIISIMA.

    Es que mencanta!

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