domingo, 23 de noviembre de 2014

El ciclón Podemos y el enojo de los gnomos



La verdad es que en el bosque de España los gnomos están muy cabreados. Quizá no tanto como se debiera, teniendo en cuenta que unos desalmados han matado todos los animales que poblaban el bosque y se los han comido guisados con las setas, que son la reserva de sustento de los gnomos.

Además, después de cada comilona, los desalmados se han dedicado a hacer sus necesidades por todo el bosque y lo han dejado hecho un verdadero asco, que ahora los gnomos tendrán que limpiar.
También han talado todos los árboles de gran tamaño para llevarse la madera, alterando las condiciones de humedad y habitabilidad del bosque, y poniendo en grave peligro el desarrollo de la vida de nuestros diminutos amigos.
Luego, no estamos molestos con los gnomos (la barba de Lenin nos libre de tal barbaridad) ni les culpamos (aunque quizás un poquito sí) del desastre. Muy al contrario, entendemos perfectamente su enojo y sus deseos de castigar a los responsables. Aunque, no del todo si el castigo supone depositar toda la confianza y gestión del bosque a un grupo de personas de dudosa procedencia y que no se ve que tenga el plan, ni los medios ni la intención de arreglar correctamente el estropicio causado por los maleantes.
Y es que confiar en Podemos, una formación política con un descabellado plan que pretende ser innovador, pero que en realidad es mas viejo que la pana, a mí me parece, algo así como perseverar en el suicidio colectivo.
Es obvio que a estos desalmados que han dejado el país hecho unos zorros y que nos están haciendo pagar el desastre hay que darles una lección y que la mejor lección es mandarlos directamente al paro. Pero que esa lección sea entregar el país a un partido sin programa ni ideología definida me parece una absoluta barbaridad.

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