domingo, 23 de noviembre de 2014

Las horas poseídas


Un poeta muerto me ha guiñado el ojo
 y he descubierto caracolas dormidas,
 atrapadas en la telaraña
 múltiple del alfiler del abrojo.

¿Cómo contarte que "las flores del mal
prendieron en mi sueño,
 sin que me dejes solo
 junto al elfo cantarín y risueño?

Me miraras despacio y no podré decirte nada; 
solo que mis labios quedaron 
prisioneros junto a la rosa disecada,
 aplastada entre las hojas de aquel viejo libro.

Te pusiste a llorar 
por los versos olvidados,
 sin querer valorar
 que se fueron bailando
 con los besos que te he dado.




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