martes, 30 de diciembre de 2014

Por qué el capitalismo necesita partidos como Podemos o Syriza



El modelo de expansión y crecimiento capitalista ha entrado en un callejón sin salida y las clásicas recetas liberales y keynesianas de socialismo generoso (hospicio keynesiano o tésis económicas defendidas por una secta de nuevos economistas iluminados como Torres y Navarro) no dan resultado. Tampoco parece que los experimentos de "nuevas izquierdas" y "revoluciones ciudadanas", que se han puesto en práctica en América Latina estén produciendo el resultado apetecido a las élites de poder económico transnacional, que no está formado por una orden secreta de "señores oscuros" que mueven los hilos desde las sombras, sino por un entramado de compañías y sociedades empresariales, comerciales y financieras, muy tangibles desde un punto de vista material.


Y es que, es materialmente imposible que en una partida de póquer ganen todos los jugadores; para que uno o más jugadores ganen, otros tantos tienen que perder. Y esto es el modelo capitalista de expansión y crecimiento: una partida de póquer en la que juegan todos los países y entidades económicas del mundo, con la peculiaridad de que cuando a uno de esos jugadores o países pierde, las consecuencias no las paga sino el pueblo de dicho país, en forma de penurias y sufrimientos.
Así llegamos a que la economía japonesa lleva 20 años estancada sin conseguir despegar, la europea está entrando desde hace unos años en la misma dinámica y la norteamericana crece a costa de poner a sus servicio al resto de economías y recursos del planeta.
Es la partida de póquer de la que hablábamos: la economía de los Estados Unidos gana porque la europea y japonesa pierden.
Ante esta situación, los consejos directivos de las grandes entidades mundiales como Repsol, Banco de Santander o JP Morgan, se dan perfecta cuenta de que el sistema está agotado y de que su control sobre la sociedad y sus beneficios están en riesgo porque: 1) el juego se hace tan evidente que es visible para la mayoría de los ciudadanos, 2) los sufrimientos que produce en la sociedades perdedoras provoca desmotivación y desencanto, lo que desactiva el consumo, 3) existe el riesgo de estallidos sociales y revoluciones reales o retorno del comunismo, que es el sistema al que tienen terror porque , simplemente, significa su final.
Digámoslo claro:  a lo único que teme, tanto la élite capitalista dominante como las enormes masas sociales idiotizadas por su enorme aparato mediático y sistema de enseñanza, es el comunismo, porque supone un cambio total y radical que impone la igualdad de derechos y obligaciones y anula todo privilegio.
En este contexto, las élites dominantes han diseñado un nuevo tipo de pseudo-revoluciones, para crear en las sociedades una sensación de cambio inexistente y las han puesto en práctica en países como Ucrania y otros del mundo árabe, mientras que en países como Brasil o la zona mediterránea europea, han introducido, valiéndose de elementos aburguesados disidentes del comunismo y nuevas tendencias "izquierdistas" a unos partidos que, presuntamente van a "cambiar las cosas".
Estos partidos (Syriza en Grecia, Movimiento 5 Estrellas en Italia y Podemos en España), tiene un lenguaje muy disonante y un discurso muy revolucionario, pero cuando analizamos sus contenidos programáticos nos damos cuenta de que tanto en lo político como en lo económico es algo diseñado por los poderes financieros y económicos, destinado a mantener el control sobre las sociedades en cuestión y a parar cualquier avance comunista.
Tanto en el caso de Syriza como en el de Podemos o el Movimiento 5 Estrellas, el programa económico, sobre todo, podría estar firmado por la Troika, el FMI o el banco mundial.
Pero, ¿Que pretenden al introducir en las sociedades estos falsos partidos revolucionarios? ¿Cuales son sus objetivos reales? 
Cómo hemos dicho antes, la economía mundial está estancada, no crece y la élite mundial se ha visto obligada a reducir sus beneficios con una importante bajada del petróleo y, por otro lado, se han visto obligados a someter a los pueblos a grandes recortes de servicios para evitar una banca rota global que ha estado a punto de producirse.
Al diseñar estos partidos progresistas falsos, la élite mundial pretende que los pueblos en los que se implanten crean que han cambiado las cosas, recuperen la ilusión y, de paso se estimule la producción y el consumo para que ellos sigan aumentando sus beneficios.
Para que la sensación de cambio sea real, harán alguna concesión y permitirán que sus partidos subordinados, si llegan al poder, nos devuelvan algo del bienestar y los derechos que nos han quitado con los recortes, y todos nos creeremos que Pablo Iglesias es un gran líder de la izquierda.
Maniobras izquierdistas semejantes, en anteriores ocasiones, le han dado un excelente resultado a la élite capitalista: Lula en Brasil, Felipe González en España, Obama en los Estados Unidos... Lo que no está nada claro es que con Syriza y Podemos les vaya a ir igual de bien. Vamos, yo, por no tener, ni tengo nada claro que vallan a llegar al gobierno de sus países.



1 comentario:

  1. Otro blog que me apunto, y la entrada también, para leerla con mas tiempo.
    Por cierto no bandones el blog, escribe mas!

    Saludos!
    http://t.co/bfC4MmSBsO

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