domingo, 19 de abril de 2015

El genocidio silencioso.

 

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados;
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó la luz al día.

Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos;
mi báculo más corvo, y menos fuerte.

Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.

DE Francisco de Quevedo y Villegas






Durante los años 70, 80, y el primer quinquenio de los 90 del Siglo XX, la restauración borbónica cometió en España un genocidio lento que todavía permanece oculto. Sus sicarios fueron unos personajes oscuros y sin escrúpulos ni alma, su arma mortal, lenta y despiadada, fue la heroína.

Se trataba de eliminar lentamente y sin que se notase, a lo más rebelde y consciente de la juventud española, para forjar el ciudadano tipo que tenemos en la actualidad: Egoista y carente de principios, que no ve más allá de la necesidad de que haga sol el fin de semana y de las prestaciones del coche que se comprará el próximo año.

Para ello se infectaron de todo tipo de drogas los barrios populares de todas las ciudades, pero fundamentalmente de heroína, que era distribuida desde unos centros marginales, donde la policía nunca iba y, si lo hacía, era para detener a los consumidores de drogas; a las víctimas, casi nunca a los vendedores. 
durante algo más de dos décadas, perdieron la vida miles de jóvenes españoles, ante la indiferencia del pueblo y el espanto y el dolor de miles de madres que veían impotentes como sus hijos eran condenados al escarnio público,  a la marginación, la cárcel y la muerte.


Desde los medios oficialistas se decía estar en contra del consumo de drogas, pero por otro lado se potenciaban las conductas propias de los adictos y se promocionaban libros como "Yonqui" de un pederasta yanqui,Williams Burroughs, que también fue adicto a la heroína.


Fue un genocidio en el que perdieron la vida decenas de miles de jóvenes españoles, un genocidio no declarado ni denunciado, pero que fue impulsado desde las capas altas del poder real de la sociedad capitalista.

Cuando "La Bestia" (el capitalismo) actúa, no escuchéis sus palabras, pues son habiles y engañosas; ved lo que hace y los resultados de lo que hace. Y, sobre todo, quien y quienes sacan beneficio de lo que pasa a vuestro alrededor; de los eventos y también de las catástrofes. 

Solo así conseguiréis llegas a conocer a esa perfidia asesina que domina la tierra y que se llama CAPITALISMO.

 
La introducción de la droga a gran escala es la primera operación de ingeniería social que se ejecuta en España. La ejecuta el poder global al que España quiere incorporarse (OTAN Y UE) con la permisividad del nuevo monarca y la complicidad de Felipe González,  hombre fuerte del poder capitalista internacional en España. 
La operación es un calco de la que se realiza una década antes en el norte de América para acallar el conato de revolución que se produce por la oposición a la guerra de Vietnam. 
La operación de la droga es parte de otra a mayor escala (doctrina del shock) con la que se pretende que toda la población acepte el nuevo régimen. Miedo a volver a la dictadura (23F), miedo a una guerra atómica, a la "barbarie comunista"...
Con la introducción de la droga a gran escala se consiguen dos objetivos: Eliminación de los sectores más rebeldes de la sociedad y rechazo de la totalidad de la población hacia las conductas propias de los contestatarios, que ellos ya asocian a la drogaadiccion.
Otro día, más. 

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