jueves, 12 de junio de 2014

Cáritas contra Podemos



En la dirección de Cáritas Diocesana están muy preocupados últimamente con el avance, sin precedentes en la historia de la mitología cosmica, del partido de Pablo Iglesias y los audiovisuales, que unos llaman Potemos, otros Podemos y un grupo de ultras de extrema extrema, Pablemos y etarra antiespañol. 

Yo prefiero llamarlos el partido de la cataplasma inocua y del gazpacho con porras y cerveza.
La preocupación de la organización eclesiástica, (que se ocupa de recibir suculentos donativos de magnates generosos, para distribuir una pequeña parte de ellos en ayudas a las familias, que la acción mercantil de los magnates donantes dejaron en la miseria) se debe a que el partido de Pablito está invadiendo un sector al que ellos tenían como muy suyo y proyecto de futuro: Los jóvenes.
Y es que los jóvenes y adolescentes que antes se conformaban con estar en casa alegremente a la sopa boba, comiendo de la jubilación de los abuelos, gastando el dinero de sus padres y destinados a caer más pronto que tarde en la red del culto religioso, ahora ven que pueden ser parte de algo y se sienten importantes.
Estos jóvenes y adolescentes han visto la luz, pero no es la luz que a los obispos gerifaltes que a Cáritas le habría gustado, sino la luz proyectada a través de los medios audiovisuales de un mesías de revolución. Es una revolución capitalista (como todo invento simbiótico realizado entre trotskistas y anarquistas) y desposeída de todos los elementos "nocivos" de las revoluciones de antaño, pero eso a los jóvenes les da igual porque les proporciona, ademas de la posibilidad de ser parte de algo, una seña de identidad.
Ahora, seguirán siendo incapaces de ganarse la vida por ellos mismos y seguirán financiando su ocio y sus necesidades de las arcas familiares, pero, al pedir a sus padres la paga semanal, podrán decir: "Papá, dame dinero que me tengo que ir a la asamblea". No suena igual que decir; "cariño, me voy a trabajar". Pero, por algo se empieza.
A partir de ahora, cuando estos jóvenes se sienten a ver el debate de TV en el salón junto a sus padres, él posiblemente del PP y ella feminista y del PSOE, ellos ya tendrán alguien en ese debate con quien identificarse y podrán decir con todo orgullo, "el mejor es el de Podemos", y lo dirán sin miedo a que les corten la paga por rojos, comunistas o revolucionarios. No hay nada como las revoluciones de diseño para mantener unidas a las obedientes familias consumistas.
Cáritas está preocupada por la competencia de este nuevo partido mesiánico. Y no es porque ya no puedan seguir usando a los abuelos de justificación social, que esto seguirá igual porque a estos abuelos les seguirá sin llegar la pensión para llenar los frigoríficos de sus hijos y van a seguir necesitando las ayudas de organizaciones como Cáritas. La preocupación de Cáritas es, que si estos jóvenes y adolescentes se convierten en fieles del nuevo mesías, pueden crear un nuevo culto, luego una secta y más tarde una nueva religión que desplace la suya.
Pero, en realidad esto no debe suponer un grave problema para Cáritas ni para la religión católica. Porque, si el grillismo se convierte en religión mayoritaria ellos siempre pueden cambiar los hábitos y convertirse a la nueva religión como ya hicieron una vez, pasando del paganismo al cristianismo.
Y una cosa es segura, esta nueva religión, o revolución de diseño, que en Italia llaman grillismo y en España pablismo, va a multiplicar el número de pobres y, como es lógico; a más pobres, harán falta más organizaciones como Cáritas, ya sea con Jesucristo como mesías o con el mesías de la nueva era llamado Pablo Iglesias.


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