El independentismo catalán mantiene la actitud
propia del heredero egoísta y malcriado que pretende quedarse con
toda la herencia y echar de casa a sus hermanos.
Pero las cuestiones de Estado no obedecen a caprichos temporales de uno o varios sectores de la población sino que deben estar basados en el bien común y en el interés general de los pueblos y personas que forman dicho Estado. Es decir, la totalidad de los herederos que forman esta gran familia que es España.
Pero las cuestiones de Estado no obedecen a caprichos temporales de uno o varios sectores de la población sino que deben estar basados en el bien común y en el interés general de los pueblos y personas que forman dicho Estado. Es decir, la totalidad de los herederos que forman esta gran familia que es España.

No es posible pues que a estas alturas, nos salga un
niño consentido y malcriado, con la pretensión de quedarse con todo
lo que hay en la casa, la propia casa, y los campos que la rodean.
Porque este niño consentido al que alguien llamó guapo una vez y
tuvo la vanidad de creérselo, no es hijo único y hay más
herederos.
A Cataluña se le ha dado ya mucho más de lo que
merece en detrimento de otras grandes ciudades mediterráneas como
Valencia, Almería o Cartagena que también pudieron ser puerto
preferente de España hacia el Mediterráneo: se crearon allí las
industrias, cuando se podían haber creado perfectamente en Murcia o
Castellón. Pero las burguesías clásicas españolas, incluyendo la
franquista, consintieron y malcriaron a la catalana, en perjuicio de
otras regiones, hasta la indecencia.

La verdad es que la experiencia nos demuestra que al
sector independentista catalán cuanto más se les dé más van a
querer y, como lo han tenido todo y no han sabido valorarlo, ha
llegado la hora de darles una bofetada a mano abierta en el rostro y
de decirles que hasta aquí hemos llegado; que se ha acabado el
cuento y que son uno más de la familia, con los mismos derechos y
las mismas obligaciones que cualquiera y, ni mas guapo ni más feo,
sino sencillamente uno más.
Y de independencia... Nada de nada. Vamos, es que ni
soñarla. "Tú a trabajar y contribuir vomo uno más que eres y, si no, en casa, castigado y sin salir".
Aprovecho la ocasión para decir que el Estado debe retirar cuanto antes las competencias de interior que ha otorgado a varias comunidades autónomas. Defensa e Interior son sectores que ninguna nación debe ceder.
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